«Hay que pillar a esta tía, me tiene enferma; y encima es una negra asquerosa», dice Encarna Sánchez sobre su asistenta

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Isabel Pantoja y Encarna Sánchez en una foto de archivo.
Isabel Pantoja y Encarna Sánchez en una foto de archivo. Europa Press
Diálogo en el que Encarna Sánchez cuenta a su amigo y confidente Pedro Pérez el contenido de la llamada telefónica que ha mantenido con el ministro José Luis Corcuera.

Segundo diálogo entre Encarna Sánchez y su amigo Pedro Pérez. Pérez le cuenta las gestiones que, por su lado, está haciendo con la cónsul de la República Dominicana, país natal de la asistente de la periodista de la que esta sospecha es la autora del robo. Pérez le dice que la cónsul le ha ofrecido toda la colaboración y que la iba a citar inmediatamente para interrogarla. Y le advierte de que puede ser un escándalo dado que Encarna tiene una tribuna pública.

La periodista que durante muchos años fue la estrella de las ondas de la cadena COPE Encarna Sánchez, hasta su muerte en 1996, se obcecó casi desde el principio con una de sus dos asistentas que tenía en su lujoso chalé de La Moraleja, de origen dominicano, y tanto ante la policía como ante su amigo y confidente en la citada emisora Pedro Pérez, la culpó sin descanso de ser la autora del robo de los 43 millones de las antigua pesetas (263.000 euros) que Sánchez había sacado de un banco y que, según ella, ocultó en cajas de zapatos colocadas en un armario de su dormitorio mientras realizaba un viaje a Sevilla.

La de hoy es la segunda entrega del serial, basado en los audios de Villarejo, que ha iniciado este periódico sobre este espinoso asunto. La periodista falleció dejando una nebulosa sobre lo que realmente sucedió con esos 43 millones. No todo el mundo creyó su versión. Al final del serial se despejarán las dudas sobre lo que realmente sucedió.

El odio de Encarna Sánchez hacia la migrante dominicana llegó al extremo, según se deduce de los audios del comisario José Manuel Villarejo a los que ha tenido acceso Eva C. Cruz, colaboradora de FUENTES INFORMADAS, de tildarla de “negra asquerosa”. A pesar de que no había ninguna prueba de que esta hubiese tenido algo que ver con el robo. Encarna Sánchez, visiblemente enrabietada, mantuvo distintas conversaciónes con Pedro Pérez y, en varias de ellas, le expresa su convicción de que la joven dominicana está detrás del supuesto saqueo.

Villarejo, que en esos momentos estaba gestionando su reingreso en la policía, tras una excedencia de diez años, a petición del Gobierno de Felipe González, recibió el encargo de que acelerara su reincorporación al cuerpo y averiguara el destino del dinero al considerarse un asunto de Estado dado el poder que tenía la locutora en la opinión pública de la época. Corría el año 1993. El entonces máximo jefe de la policía, por orden del ministro, encomendó el asunto a Villarejo, que formaba parte de la élite policial española. Hasta el punto de que Encarna Sánchez lo consideraba un hombre del antiguo servicio de espionaje, el CESID.

«Sin celo en la investigación»

Encarna Sánchez no solo denunció la sustracción del dinero ante el comisario de Alcobendas, bajo cuya jurisdicción estaba la vivienda de la periodista, sino que telefoneó personalmente a su despacho al entonces ministro de Interior, el socialista José Luis Corcuera, le contó que le habían robado 43 millones de pesetas (dinero con el que entonces casi se podían adquirir dos pisos en el centro de Madrid) y le pidió refuerzos policiales para que se encontrase el dinero y al autor del robo. Alegó sutilmente que los agentes de Alcobendas que se hicieron cargo inicialmente de las pesquisas debían estar atareados y que no mostraban suficiente celo en la investigación.

Lo cierto es que nunca estuvo claro, ni hubo una sola prueba contra la asistente que indicase que ella se había apoderado del dinero. Encarna Sánchez centró su primera sospecha en la asistente, si bien tampoco descartó que hubiese sido alguien de su entorno. En las fechas en que se produjo el robo, distintas personas allegadas a Encarna Sánchez estuvieron en el chalé, entre ellas su amiga la tonadillera Isabel Pantoja, con su hijo, Kiko, entonces de corta edad, pero en ningún momento hubo el menor recelo sobre ella en relación con este asunto.

Las sospechas de ella se centraron en la asistente y en su chófer, que la acompañó al banco a retirar los millones y tras ello la condujo a su casa antes de que ella viajase en AVE a Sevilla. Llegó a estar detenido 24 horas, aunque fue puesto en libertad sin cargos al no existir ninguna prueba o indicio sobre su participación.

Ninguna puerta del chalé, rodeado de cámaras de seguridad desde la que se controlaba todo el perímetro y cuyo análisis reveló que nadie de la calle pudo entrar a la vivienda, fue forzada. Encarna Sánchez descartó desde el principio que fuesen ladrones de la calle y centró sus sospechas en personas de su entorno.

La grabación que hoy ofrece FUENTES INFORMADAS entre Encarna Sánchez y su amigo Pedro Pérez tuvo lugar el 8 de julio de 1993, días después de denunciarse el robo. La locutora le llama y le cuenta que acaba de hablar con el ministro Corcuera y que este, que atendió inmediatamente su llamada, le había dicho que iba a hablar con el director general de la policía para que tomase interés en el asunto. A continuación se reproduce un extracto del diálogo. La periodista llama a la COPE y pregunta por Pedro Pérez. Una recepcionista le avisa y Pérez se pone al teléfono.

-Pedro Pérez. Dime

-Encarna Sánchez. Acabo de hablar con él..

-PP. ¿Con el ministro?

-ES. Sí

-PP. ¿Y qué te ha dicho?

-ES. Dice… doy la orden en este momento para que se tomen todo el interés y pongan a la mejor gente.

-PP. !Hay que ir a la cabeza, hombree!. Sin tonterías; además este es un buen tío.

-ES. Sí ya se lo he dicho. Me ha dicho, llámame mañana y te digo. Le he dicho no, no; no hace falta, yo sé que tú lo haces. Yo doy la orden ahora mismo y que pongan a la mejor gente y todo el interés.

-PP. Claro que sí, hombre…

ES. Vamos a ver. Yo no veo que estos… ¿comprendes? [Se refiere a los agentes que iniciaron la investigación, que no les ve eficaces]. Yo cada día tengo más claro que es esta tía, Pedro [se refiere a la migrante dominicana que trabaja en su casa]. Se está riendo de nosotros…

PP. Sí, ¿no?. Vamos a ver… joer, el ministro, jejeje. Fíjate el escándalo que puedes montar si la tía esta se fuga de este país. Si es que el ministro lo sabe, ¿entiendes? jejeje Y este me consta que no es de los tíos pamplinas…

ES. Ahora es quien da la orden para esto y…

PP. Este es capaz de llamar él mismo al comisario de allí [de Alcobendas] y decirle, ‘oye a quién estás poniendo ahí’ [en la investigación] Este no delega, ¿eh? Este es de los que levanta un teléfono, no delega las llamadas, no ves que coge él mismo el teléfono, no pone una secretaria ni a intermediarios ni cosas de estas

ES. Pues vamos a ver si es verdad que lo hace. Él me lo ha dicho, porque si no no me hubiera dicho, voy a ver que puedo hacer. Dice, no te preocupes, cuenta con ello… Hay que pillar a esta tía, eh..

PP. Hay que pillarla…

ES. Porque encima ya lo de ayer ya me tiene enferma, insultándome, encima, es una negra asquerosa…

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