España ha reforzado su posición en el mercado internacional de defensa. En el primer semestre de 2025, las exportaciones alcanzaron los 2.332,7 millones de euros. La cifra supone un 18% más que en el semestre anterior. El sector mantiene así una tendencia ascendente en un contexto global marcado por la inestabilidad.
La Secretaría de Estado de Comercio elaboró el informe que recoge estos datos. El documento detalla tanto el volumen económico como las decisiones adoptadas en materia de autorizaciones y denegaciones. El Gobierno mantiene un control estricto sobre cada operación.
En el caso de Israel, España solo permitió licencias temporales vinculadas a reparaciones y mantenimiento. Estas operaciones afectan a programas cuyo usuario final son las Fuerzas Armadas españolas. No generaron contraprestación económica. Además, el Ejecutivo mantiene el embargo a la compraventa de material militar con ese país desde octubre de 2025.
El Gobierno también impulsó un plan de desconexión para reducir la dependencia de la industria israelí. El objetivo es sustituir suministros sin comprometer las capacidades operativas. En paralelo, España no autorizó ninguna exportación de material de defensa a Rusia durante este periodo.
Por otro lado, Ucrania recibió material por valor de 35,7 millones de euros. A esa cantidad se suman donaciones que superan los 200 millones. El Ejecutivo justificó estas decisiones en el marco del apoyo político y militar a Kiev.
El informe también recoge varias denegaciones de licencias. Las autoridades rechazaron operaciones cuando detectaron riesgos para la seguridad internacional, posibles vulneraciones de Derechos Humanos o amenazas de inestabilidad regional.
Más allá del armamento estrictamente militar, el informe analiza las exportaciones de productos y tecnologías de doble uso, es decir, bienes que pueden tener aplicaciones civiles y militares. En el primer semestre de 2025, estas ventas alcanzaron los 128,6 millones de euros, un descenso del 60% respecto al mismo periodo del año anterior.
Entre los principales destinos se encuentran China, Arabia Saudí y Turquía, aunque las exportaciones se distribuyeron en total entre 87 países. También en este ámbito se registraron numerosas denegaciones, especialmente cuando existía riesgo de desvío hacia usos militares no autorizados o de contribuir al desarrollo de armas de destrucción masiva.
Si se amplía la mirada al conjunto de 2024, el crecimiento ya era evidente. Ese año, España exportó material de defensa por valor de 17.395 millones de euros, un 11% más que el ejercicio anterior. La Unión Europea y los países de la OTAN concentraron casi dos tercios de las ventas, con Alemania y Reino Unido como principales receptores.
Las cifras reflejan una tendencia clara: el sector de defensa español mantiene una posición competitiva en el mercado internacional. Sin embargo, el equilibrio entre intereses económicos, compromisos estratégicos y principios éticos seguirá marcando el debate público en torno a estas exportaciones en los próximos años.