Un estudio del King’s College de Londres ha revelado que un suplemento diario de zumo de remolacha podría mejorar de forma sencilla y segura la función renal en mujeres embarazadas con enfermedad renal crónica (ERC). Esta patología afecta gravemente a la salud gestacional, obligando frecuentemente a suspender la medicación durante la gestación debido al riesgo para el feto, lo que deja a este sector poblacional con escasas herramientas de apoyo médico.
Para analizar una alternativa viable, la investigación evaluó a 108 embarazadas en ocho hospitales de Reino Unido, dividiéndolas entre quienes recibieron atención estándar y las que tomaron este suplemento rico en nitrato dietético. Dado que el cuerpo convierte este compuesto en óxido nítrico —sustancia que ayuda a dilatar los vasos sanguíneos y favorece la circulación—, los resultados preliminares mostraron cerca de un 70 por ciento menos de eventos adversos graves en las participantes tratadas con remolacha.
Asimismo, en los casos con patología más avanzada se observaron tendencias positivas como una mejor función renal posparto, menor necesidad de fármacos para la presión arterial y una reducción en los ingresos de recién nacidos a cuidados neonatales. Los expertos destacaron además la total ausencia de problemas de seguridad asociados, como el incremento en los niveles de potasio en sangre, perfilándose como una intervención económica y de muy bajo riesgo.
Aunque los autores recalcan que se precisan ensayos clínicos de mayor envergadura para confirmar definitivamente su eficacia a largo plazo, valoran estos hallazgos como un avance muy prometedor. De validarse plenamente, este remedio accesible podría romper con tres décadas de escasos progresos científicos en la protección de la salud renal materna y fetal durante el embarazo.