El estreñimiento de verano existe: causas y consecuencias

6 de agosto de 2026
2 minutos de lectura

Una especialista en aparato digestivo explica por qué el calor, los viajes y el cambio de rutina alteran el tránsito intestinal en verano, y qué hacer para evitarlo

El estreñimiento veraniego es un fenómeno común y, en la mayoría de los casos, pasajero: basta con recuperar los hábitos habituales al volver de vacaciones para que el intestino vuelva a su ritmo en pocos días. Así lo explicia para Infosalus la doctora María Muñoz Tornero, especialista en aparato digestivo del hospital IMED Virgen de la Fuensanta, y aclara además que no existe una frecuencia «correcta» de evacuación: el rango normal va de varias veces al día a solo tres veces por semana, siempre que no haya esfuerzo ni malestar.

El estreñimiento veraniego es un fenómeno común y, en la mayoría de los casos, pasajero: basta con recuperar los hábitos habituales al volver de vacaciones para que el intestino vuelva a su ritmo en pocos días. Así lo explica la doctora María Muñoz Tornero, especialista en aparato digestivo del hospital IMED Virgen de la Fuensanta, quien aclara, además, que no existe una frecuencia «correcta» de evacuación: el rango normal va de varias veces al día a solo tres veces por semana, siempre que no haya esfuerzo ni malestar.

Cuatro causas detrás del problema

La más determinante es la deshidratación: con el calor se suda más y, si no se compensa bebiendo suficiente agua, el colon extrae líquido de las propias heces, endureciéndolas. A esto se suma el cambio de rutina que desajusta el reloj biológico del intestino y ralentiza su movimiento. La tercera causa es la costumbre de aguantarse las ganas de ir al baño en entornos poco familiares, algo que con el tiempo reduce la intensidad de las señales intestinales. Por último, la inmovilidad de los trayectos largos frena la motilidad, ya que el movimiento corporal es uno de sus principales estímulos.

A esto se añaden errores frecuentes en vacaciones: sustituir el agua por alcohol o refrescos, comer con menos fibra, aguantarse, moverse poco y el propio estrés del viaje, que también afecta al intestino a través de su conexión con el cerebro.

La especialista recomienda beber agua de forma regular sin esperar a tener sed, alcanzar entre 25 y 35 gramos diarios de fibra —fácil en verano gracias al kiwi, las ciruelas o frutas como el melocotón y el albaricoque—, caminar al menos media hora al día y fijar un horario regular para ir al baño, idealmente tras el desayuno.

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: infografia-alimentos-digestion

Sobre los laxantes, advierte que recurrir a ellos de forma continuada ya no es un problema del verano, sino un posible estreñimiento crónico que debe evaluar un médico.

Un estreñimiento ligado a un viaje suele resolverse solo en dos o tres semanas. Conviene consultar si se prolonga más allá de ese plazo, si aparece sangre en las heces, pérdida de peso no intencionada, dolor abdominal intenso, cansancio sin causa aparente o un cambio persistente en el ritmo intestinal habitual, especialmente en mayores de 50 años.

No olvides...

Enfermedades crónicas en verano: la medicación y los hábitos que hay que vigilar con el calor

Una especialista en Medicina Interna explica qué hábitos veraniegos agravan patologías como la diabetes, la hipertensión o los problemas de…

Realidad y mitos sobre la cirugía de alargamiento de pene

El urólogo François Peinado advierte de que estas operaciones suelen hacer que el miembro se vea más grande cuando está…

Los expertos avisan de los peligros de mirar el eclipse sin la protección adecuada

Para disfrutar del fenómeno con total seguridad, la única opción válida es el uso de gafas específicas para observación solar…

Los médicos destacan una inyección semestral como la opción más eficaz para prevenir el VIH

Los expertos explican que la principal ventaja de este medicamento es que solo requiere dos inyecciones al año, lo que…