El primer atestado de la Guardia Civil sobre el accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero en Adamuz (Córdoba) mantiene abiertas múltiples hipótesis, desde un fallo estructural en la vía hasta un posible sabotaje o incluso una actuación terrorista. El siniestro dejó 46 fallecidos y 155 heridos.
El informe 36/2026, remitido al Juzgado de Instrucción número 2 de Montoro y al que ha tenido acceso elDiario.es, señala que el accidente se produjo entre las 19:43:37 y las 19:43:41 en el kilómetro 318,693 de la línea Madrid-Sevilla. El tren Iryo que cubría el trayecto Málaga-Madrid descarriló parcialmente e invadió la vía contraria, donde circulaba un Alvia Madrid-Huelva a 208 km/h, produciéndose la colisión.
Los datos técnicos han sido obtenidos a través de registros de Renfe y de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAT), además del análisis de cámaras de seguridad. No obstante, la investigación sigue pendiente de la apertura de las cajas negras y de diversos peritajes especializados.
La primera gran línea de investigación apunta a un posible problema en la infraestructura ferroviaria: un carril defectuoso, una soldadura en mal estado o un deterioro general del tramo. Los agentes han identificado un riel fabricado en 2023 y han solicitado a Adif información detallada sobre los materiales utilizados y las labores de renovación ejecutadas en la zona.
Otra hipótesis contempla que un tren anterior pudiera haber perdido alguna pieza que dañara la vía. También se ha analizado la posibilidad de error humano, aunque esta opción pierde fuerza tras los análisis toxicológicos realizados y la toma de declaraciones al personal ferroviario implicado.
Finalmente, el atestado no descarta un sabotaje o acto terrorista. La Guardia Civil ha solicitado estudios de laboratorio para detectar posibles cortes intencionados en el carril o la presencia de sustancias explosivas o corrosivas. A la espera de estos informes técnicos, ninguna hipótesis ha sido descartada oficialmente en una investigación que sigue abierta.