El informe de percepción de la Medicina Estética en España, elaborado por Sigma Dos para la SEME, revela que el 46% de la población ha recurrido a estos tratamientos. Aunque el perfil mayoritario sigue siendo femenino (69%), destaca una presencia creciente de hombres (31%) y del colectivo LGTBIQ+ (19%). Los expertos subrayan que la motivación principal ha dejado de ser la frivolidad: «Ocho de cada diez ciudadanos coinciden en que se recurre a la medicina estética para mejorar la autoestima«.
Existe una preocupación creciente por los pacientes más jóvenes (25-30 años). Según el estudio, este grupo demanda tratamientos preventivos pero, al contar con menores ingresos, es el más vulnerable ante el intrusismo y los centros ilegales. Desde la SEME insisten en la importancia de buscar el sello U.48, la licencia sanitaria que garantiza que el centro está autorizado y cuenta con médicos cualificados para realizar estas prácticas.
La tendencia actual del mercado español se aleja de los resultados artificiales y busca la naturalidad y la salud de la piel. El 55% de los pacientes demanda mejorar la textura e hidratación cutánea, mientras que el uso de infiltraciones ha descendido. Según Rosa Díaz, directora de Sigma Dos, los datos demuestran que estos procedimientos «contribuyen a adoptar hábitos para tener una buena salud» y un bienestar integral.
El estudio también alerta sobre el papel «negativo» de las redes sociales. Aunque sirven como canal de información, la mitad de los encuestados considera que generan presión sobre la imagen y crean expectativas poco realistas. Por ello, el «boca a boca» y la recomendación médica directa siguen siendo los métodos más fiables y utilizados por los pacientes para elegir a sus profesionales.
Finalmente, el grado de satisfacción es notablemente alto, con un 86% de los usuarios satisfechos con los resultados. Además, se observa una preferencia clara por la medicina estética frente a la cirugía: dos tercios de quienes han probado ambas prefieren la primera por ser menos invasiva, realizándose habitualmente de forma ambulatoria y con anestesia local para restaurar la armonía física y emocional.