Buenos Aires vuelve a acoger la obra de Francisco de Goya casi 100 años después de su primera visita a la ciudad. El Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina ha inaugurado una muestra dedicada a sus célebres tapices.
La exposición, titulada ‘Goya en Buenos Aires. Tapices de las Colecciones Reales de España’, permanecerá abierta hasta el 17 de enero. Reúne dos de los paños más reconocidos del artista aragonés.
Se trata de ‘La cometa’ y ‘La gallina ciega’, ambos procedentes de las Colecciones Reales españolas. Forman parte de un conjunto que Goya diseñó entre 1775 y 1792, bajo los reinados de Carlos III y Carlos IV.
Aquellos diseños supusieron una ruptura con la decoración cortesana tradicional. Frente a las escenas mitológicas o históricas habituales, Goya llevó a los palacios juegos populares, paseos y momentos de ocio cotidiano.
‘La gallina ciega’ se concibió originalmente para el dormitorio de las infantas en el Palacio Real de El Pardo. Hoy se exhibe de forma habitual en la Galería de las Colecciones Reales, en Madrid.
La obra destaca por la naturalidad de sus figuras y el tratamiento minucioso del vestuario. También sobresale el equilibrio que logra Goya entre el paisaje y los elementos arquitectónicos.
‘La cometa’, por su parte, decoraba originalmente el comedor de los Príncipes de Asturias, también en El Pardo. Representa a un grupo de jóvenes disfrutando de ese juego al aire libre, y actualmente forma parte de la decoración del antiguo teatro del Palacio de Aranjuez.
Cada tapiz partía de un cartón pintado por el propio Goya a tamaño real. Esa pintura servía después de guía a los tejedores de la Real Fábrica de Tapices.
A partir de ahí, los artesanos trasladaban la composición al tejido con hilos de lana y seda. Se trataba de un proceso largo y minucioso, propio de la alta manufactura textil de la época.
El vínculo entre Argentina y la obra de Goya no es nuevo. En 1906, el fundador del museo porteño, Eduardo Schiaffino, ya había adquirido en Europa varios grabados originales del pintor.
Aquel primer núcleo se amplió con el tiempo con pinturas y series completas de grabados, entre ellas ‘Los desastres de la guerra’ y ‘Los caprichos’. Hoy forman parte del recorrido permanente del museo.
El antecedente más directo de esta muestra se remonta a 1928. Con motivo de un homenaje a Goya en Buenos Aires, España autorizó entonces el envío de diez tapices del artista a la capital argentina.
Un siglo después, esta nueva cesión reactiva ese vínculo histórico entre ambos países. Es, además, la primera vez que la Galería de las Colecciones Reales presta una obra a una institución americana.
Al acto de inauguración asistieron representantes de ambos países, entre ellos el embajador de España en Argentina y la presidenta de Patrimonio Nacional. También participaron responsables del museo argentino y de las entidades que impulsan el proyecto expositivo.