Han de ser muy sólidos los argumentos contrarios a los propios como para desalojar de la mente los construidos. Decía Platón que la poesía es el lenguaje de los dioses y nuestros políticos, por lo que puede comprobarse, de Olimpo saben poco y, mucho menos, ejercitan ese acierto verbal que puede incendiar con fuegos distintos la opacidad de casi siempre. Sinceramente creo que es inútil deshabitar las casas con muebles atornillados.
Porque aquí, en general, la palabra “debate” no corresponde al ejercicio de confrontar, sino al de imponer una fijación que, si acaso, sólo tiene parcialidades de la verdad enquistadas en la argamasa de la obsesión.
En los paredones de Cuba sigue mentirosamente escrita la consigna de siempre: Patria o Muerte… hoy la mayoría de los cubanos eligen muerte porque la Patria Revolucionaria es una estafa más del comunismo traicionero. Los otros comunistas de salón, los de aquí mismo, siguen echándole la culpa de aquella miseria al “embargo” estadounidense, pero saben de sobra que ya es imposible seguir engañando. ¿Acaso alguien puede debatir con esta gente?
Pedro Villarejo