David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, ha comparecido como acusado en el juicio por su contratación en la Diputación de Badajoz, proceso en el que se enfrenta a una petición de tres años de cárcel por presunta prevaricación y tráfico de influencias.
Durante una breve declaración de diez minutos, en la que solo respondió a su abogado, el músico rechazó rotundamente haber intervenido en el proceso de selección o en la posterior modificación de su plaza de coordinador. Para desvincularse de cualquier tipo de coacción o beneficio personal, el investigado fue tajante ante el tribunal: «No tengo capacidad de influir en nada».
Frente a la versión del acusado, la acusación se apoya en los testimonios de la fase testifical, donde se ha escuchado a más de 40 personas. Entre ellos destaca la del teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Balas, quien basándose en la investigación de miles de correos electrónicos ratificó que el puesto de coordinador de actividades de los conservatorios fue diseñado específicamente para él.
Según expusieron los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) en la sala, «hay unos actos preparatorios y administrativos que se llevaron a cabo para generar» dicha plaza, apuntando a una colaboración de terceros para su ejecución.
El encausado también tuvo que dar explicaciones sobre la naturaleza de sus labores y la supuesta falta de un despacho físico estable, aclarando que su puesto en la ‘Oficina de Artes Escénicas’ consistía en un cargo de coordinación y no en una ubicación concreta. David Sánchez negó haber solicitado cambios en la nomenclatura de su plaza o la retirada del régimen de incompatibilidades, detallando que las modificaciones respondían al incremento del volumen de trabajo.
Asimismo, desmarcó a su amigo Luis Carrero —también acusado— de sus funciones específicas de director de orquesta, señalando que le avisó de una vacante por si le interesaba, pero insistiendo en que «no tengo influencia alguna» en las contrataciones de la institución.
Por su parte, el expresidente de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo, compareció para negar tajantemente que Pedro Sánchez le pidiera ayuda para colocar a su familiar, afirmando incluso que en aquellos años «no era consciente de que tuviese hermanos». Gallardo defendió la legalidad y la transparencia de la convocatoria pública frente a las sospechas de la Guardia Civil.
Al ser preguntado sobre si pensó en un candidato concreto al diseñar la plaza, el exdirigente provincial respondió con vehemencia: «Si yo hubiera querido crear un traje a medida tenía 27 trajes a medida sin limitación presupuestaria, es que de verdad».
El exmandatario extremeño concluyó su intervención calificando el informe del atestado de la UCO como una «novela de ficción» y reiterando que jamás se ha entrometido en cuestiones de Recursos Humanos de la Diputación.
«No he influido, ni he sugerido nada, absolutamente nada», sentenció Gallardo para zanjar las acusaciones de la fiscalía. Según su relato, en el momento en que supo de manera oficial que el hermano del jefe del Ejecutivo central se postulaba para el empleo en la institución extremeña, se limitó a trasladar una instrucción clara a sus subordinados: «Que gane el mejor».