Colombia afronta horas de angustia después del potente terremoto de magnitud 7,4 que ha sacudido buena parte del país y ha dejado al menos 134 muertos y 570 heridos. Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno ha declarado el estado de emergencia mientras los equipos de rescate continúan buscando supervivientes entre los edificios derrumbados.
El seísmo tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y se sintió con fuerza en ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Pereira, Manizales y Quibdó. En algunas de las zonas más castigadas, cientos de vecinos abandonaron sus viviendas y salieron a las calles mientras comenzaban a conocerse los primeros daños.
Pereira figura entre los puntos más afectados, mientras que en Cali las autoridades han reforzado la seguridad para evitar saqueos y facilitar el trabajo de los servicios de emergencia. Varios aeropuertos también han tenido que suspender temporalmente sus operaciones.
Las labores de búsqueda siguen siendo prioritarias ante la posibilidad de que todavía haya personas atrapadas. Mientras Colombia intenta dimensionar los daños, distintos países han ofrecido ayuda humanitaria y equipos especializados. Las autoridades advierten de que el número de víctimas podría seguir aumentando.