Ceuta trata de recuperar poco a poco la calma después de varios días marcados por la llegada masiva de migrantes, aunque en las calles todavía se respira un ambiente de incertidumbre. El miedo y la desconfianza han cambiado la rutina de muchos vecinos, que prefieren permanecer en casa mientras la ciudad intenta volver a la normalidad. La imagen se refleja en playas con menos bañistas de lo habitual, terrazas semivacías y negocios que afrontan una importante caída de ingresos en pleno verano.
La cancelación de la Feria de Ceuta también ha supuesto un duro golpe para la actividad económica. Comerciantes y hosteleros reconocen que estos días, que tradicionalmente eran de gran afluencia, se han convertido en jornadas de escasa actividad. Algunos establecimientos han visto cómo se anulaban reservas y otros han optado por reforzar medidas de seguridad para transmitir tranquilidad a sus clientes.
Aun así, la situación comienza a estabilizarse de forma desigual según las zonas de la ciudad. Mientras el centro recupera parte de su movimiento habitual, en barrios cercanos a la frontera la sensación de inquietud sigue muy presente. El refuerzo policial y el regreso progresivo de la normalidad permiten mirar al futuro con algo más de optimismo, aunque muchos ceutíes consideran que todavía hará falta tiempo para recuperar la confianza y dejar atrás unos días que han marcado profundamente a la ciudad.