El Gobierno de Marruecos ha atribuido la reciente crisis migratoria registrada en Ceuta a la actuación de las redes de tráfico de personas, la difusión de información falsa y la interpretación errónea de una sentencia del Tribunal Supremo español sobre las devoluciones en caliente. Se trata de la primera reacción oficial de Rabat tras la entrada masiva de miles de personas a la ciudad autónoma a través del espigón del Tarajal, un episodio que ha dejado al menos 72 fallecidos, la mayoría por ahogamiento.
En un comunicado del Ministerio del Interior, las autoridades marroquíes sostienen que lo sucedido no fue un hecho espontáneo, sino el resultado de la acción coordinada de las mafias y de una campaña de desinformación que llevó a muchos migrantes a creer que podrían acceder a territorio español sin ser devueltos de inmediato.
Rabat también ha defendido la actuación de sus fuerzas de seguridad durante la crisis, asegurando que reforzó la vigilancia fronteriza y movilizó a los distintos servicios para contener la situación y proteger tanto el orden público como la vida de las personas. Además, ha confirmado once fallecidos en su territorio y ha señalado que trabaja junto a España para esclarecer el número total de víctimas e identificar a los afectados. El Ejecutivo marroquí ha insistido en que la gestión de la migración irregular exige una cooperación internacional basada en la responsabilidad compartida y el combate conjunto contra las redes de trata.