El coste de la vivienda está dejando a muchas familias españolas con una capacidad económica mucho menor de la que reflejan sus ingresos. Cerca de 1,95 millones de personas se encontraban en 2025 en situación de “pobreza oculta”: superaban inicialmente el umbral de pobreza, pero quedaban por debajo después de afrontar los gastos de alojamiento.
Así lo recoge un estudio de Fedea elaborado a partir de datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Según sus cálculos, la tasa de pobreza relativa era del 19,5% en 2025, pero aumentaría hasta el 23,5% si se descuenta de los ingresos el coste de acceder a una vivienda.
El problema golpea especialmente a quienes viven de alquiler a precio de mercado. Entre estos hogares, la pobreza pasa del 32,8% al 49,9% cuando se tiene en cuenta lo que pagan por su vivienda. Además, este grupo concentra el 72,5% de los casos considerados como pobreza oculta.
Los jóvenes, las personas nacidas fuera de la Unión Europea y quienes residen en zonas con precios especialmente elevados, como Madrid, Baleares o Cataluña, aparecen entre los perfiles más vulnerables.
Fedea plantea que las ayudas públicas tengan más en cuenta los gastos de vivienda para identificar mejor a los hogares que realmente atraviesan dificultades económicas.