Prefiero el agua que se mueve a la serena y quieta de los lagos. Por eso en Argentina quise llenarme los ojos de espuma visitando las cataratas de Iguazú. Los ríos tienen en ellas su desenfreno hasta perder identidad y convertirse en cascadas poderosas que obligan al silencio por el ruido del agua cuando cae. Satisface esa música que grita al salir de entrañas misteriosas.
Al terminar los actos de los premios Princesa de Asturias en Oviedo, el Rey se ha operado de cataratas porque últimamente se quejaba de no ver con claridad lo que estaba pasando en España.
Y las últimas cataratas destacadas estos días han sido las del representante de Izquierda Republicana de Cataluña, de origen andaluz, que abrazó al renunciado ministro de transportes a la par que le decía: “Has sido un buen ministro”… Aseguran los especialistas que uno de los signos que revelan principios de cataratas consiste en sentir cómo la luz intensa dificulta la visión precisa. Los resplandores intensos emanados del encomiable servicio, en trenes y carreteras, del ministro fugitivo, han tenido consecuencias en el catalán afincando en Madrid, que precisa revisar sus cataratas lo antes posible.
Pedro Villarejo