Ernesto Ekaizer
La gota que ha colmado el vaso este miércoles 28 de octubre fue la renovación de la lista de las comisiones, pactada por Preciado con la derecha, que llevó a reunir los doce votos necesarios para aprobar la presentada por aquel contra nueve progresistas. Para que el bloque conservador retirara la suya y se adhiriera a su propuesta, Preciado tuvo que hacer muy bien su trabajo.
«La propuesta del grupo progresista, que respetaba el esquema de cogobernanza de 2024, recibió diez votos. El resultado es inequívoco: Preciado ha proporcionado a la derecha la lista con la que imponer su reparto del Consejo», señala el comunicado.
No se trata de un asunto burocrático. Las comisiones son los órganos internos en los que se articula el trabajo del Consejo en sus distintos ámbitos de competencia. Su composición y sus presidencias determinan quién dirige e impulsa una parte esencial de la actividad de la institución. Su reparto no es una cuestión menor: afecta al ejercicio del gobierno del Poder Judicial.
El CGPJ votó el miércoles la renovación anual de esas comisiones: Calificación, Asuntos Económicos, Igualdad, Estudios, Escuela Judicial, Disciplinaria y otras.
La Comisión Permanente, integrada por siete vocales, es el órgano que dirige el gobierno de los jueces. Cuenta con mayoría conservadora, de la que la derecha se beneficia, además, aprovechando que la presidenta, Isabel Perelló, ha posado en alguna ocasión de progresista, aunque, solo es una figurante que disfraza el dominio conservador y cuyo voto de calidad rara vez ha resultado decisivo en una votación crucial.
Cuatro vocales conservadores integrarán la Permanente —José Antonio Montero, José Carlos Orga, José María Páez y José Luis Costa—, frente a tres progresistas: Argelia Queralt, Lucía Avilés e Inés Herreros. Según se ha señalado, el equilibrio pretendido por Perelló nunca consigue frenar el control de los conservadores.
Para hacer digerible este pacto, Preciado ha defendido que «por vez primera la Permanente tendrá cuatro mujeres». Lo presenta como «un hito de paridad», algo que los nueve vocales progresistas cuestionan porque, según denuncian, no han tenido participación alguna en la consecución de ese supuesto hito.
Según el comunicado, los progresistas ocupan el 36,95 % de los puestos en las comisiones, frente al 54,6 % de los conservadores y al 8,5 % que corresponde a Preciado, quien actúa como un grupo de facto.
Fue el 2 de septiembre de 2024 cuando Carlos Hugo Preciado urdió con el vocal conservador José Antonio Montero lo que acabaría siendo un gol por la escuadra en la portería del ministro de Justicia, Félix Bolaños. Este había pactado con Esteban González Pons la candidatura de Pilar Teso, magistrada de la Sala Tercera del Tribunal Supremo.
Preciado contaba con el voto de Inés Herreros, quien decía desconocer la situación. Estaba dispuesto a aportar esos dos votos para dar a la derecha los doce que necesitaba para imponer a su propio candidato si no se aceptaba a Perelló. Fue con el apoyo de Margarita Robles, entre bastidores, como Preciado y Montero impusieron a Perelló.
La tarde del 2 de septiembre de 2024, cuando El Periódico publicó la exclusiva según la cual la derecha elegía a «su progresista preferida» para abortar la candidatura de Teso, el diputado Enrique Santiago llamó a este cronista tras leer la noticia.
«Pero ¿qué dices? Si Perelló es de izquierdas. De Juezas y Jueces para la Democracia».
Fuentes de Sumar afirman que confiaron en Santiago, quien, incluso sin conocer a Preciado, «nos vendió la moto».