Al Dr. D. Crisanto Gregorio León
Algunas voces no deberían apagarse nunca; son tan necesarias como el cumpleaños del niño que siempre lo espera. Su sonido es el eco de todos: la llamarada que indica el camino apartado de las sombras. Nadie es tan imprescindible como el que siempre está, la brújula anclada que indica el rumbo correcto.
Sin vaivenes ni correcciones interesadas, con razones que, por obvias, no requieren ser explicadas. A pesar del empeño, no todos somos iguales. Reivindicamos la diferencia que nos distingue de la masa, ese grumo diluido, alterado y constreñido por circunstancias cambiantes.
La fuerza que impulsa el cambio es el movimiento de unos pocos: los indispensables. Las herramientas no son nada sin la pericia del que las opera. De los escombros pueden surgir refugios para que quepamos todos; nada es valioso en la miseria.
Nos ocupamos de lo importante. Lo accesorio, como objeto embalado, se arrincona en el olvido. No hay consignas frente a la terca realidad, tan cercana que solo la sufren quienes la viven. Apartar el caos, lo que no sirve, es la forma de iniciarse de nuevo. Cambiar para que algo cambie. Así se escribe la historia.
«cambiar para que algo cambie». Muy buen artículo y el gatopardismo.
Es verdad, esta muy bien, felicidades al señor Camacho.