Tomar el café, el té o cualquier otra bebida a una temperatura demasiado elevada podría tener consecuencias para la salud del esófago. Una amplia investigación realizada en Reino Unido ha encontrado una asociación entre el consumo habitual de bebidas muy calientes y un mayor riesgo de desarrollar carcinoma escamoso de esófago.
El estudio analizó los hábitos de cerca de 980.000 personas durante más de una década. Los resultados mostraron que quienes preferían sus bebidas “muy calientes” presentaban un riesgo aproximadamente tres veces mayor de desarrollar este tipo concreto de cáncer que quienes las consumían templadas. Además, beber seis o más bebidas calientes al día se relacionó con un incremento del riesgo del 71%.
Los investigadores apuntan a que el problema estaría principalmente en la temperatura y no en el café o el té. El calor repetido puede provocar pequeñas lesiones en las células que recubren el esófago y favorecer procesos inflamatorios. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer considera “muy calientes” las bebidas consumidas por encima de los 65 grados y las clasifica como probablemente carcinógenas.
Los expertos recuerdan, no obstante, que se trata de una asociación y que factores como el tabaco y el alcohol siguen siendo importantes causas del cáncer de esófago. Un gesto sencillo puede ayudar: esperar unos minutos antes de beber y evitar temperaturas que quemen la boca.