Vergüenza es lo que sentimos hoy todos los españoles, que nos sentimos prisioneros en nuestro propio país, por habernos invadido un país vecino, con un gobierno que no cuida de su gente, que los tiene desamparados y huyen de su propia tierra. Así gobierna a su pueblo ese rey que no se avergüenza…
Sí, somos una sociedad que se siente maltratada y prisionera por su gobierno —con muchos de sus componentes imputados y otros condenados—, que no defiende nuestras fronteras ni a sus ciudadanos.
Así se siente hoy esta sociedad española ante una invasión en la frontera sur, ocasionada por ese rey que se declaraba hermano del rey de España. Mienten mucho y no lo disimulan; ¡a la vista está!
No conocen la verdadera historia de su país, y no es de extrañar, pues tampoco les proporcionan educación ni cultura, si no fuera por la tragedia a la que están siendo sometidos unos pacíficos españoles que están viviendo, con el azote continuado de un mentiroso, frágil y vencido gobierno, al invasor.
Es solo salir a la calle y hacer preguntas, mezclándonos con los viandantes, a los que solo les nombras Ceuta y Melilla y sale a borbotones ese cabreo con muchas coletillas definitorias de lo que hoy representa para muchos este gobierno mal dirigido que no gobierna, solo experimenta…
Como cobardes que son la mayoría, se asustan y se esconden bajo las faldas de ese padrino que los jalea para quitarles el miedo, solo por un rato.
Ese gran estratega, que a su vez está escondido en la lujosa guarida de La Mareta, viviendo unas merecidas vacaciones —manda narices— que son propiedad del Estado, de las que se aprovecha sin sentir ninguna vergüenza con lo que estamos pasando en España.
Historias terribles con muertos, inundaciones, fuegos de norte a sur y, para remate, una España invadida; todo ocasionado por la falta de acción. Y mientras, estos descerebrados haciendo ostentación con sus fieles cobardes, ofreciéndoles fiestas pagadas con nuestros impuestos y tapadas por el famoso eclipse para esconder sus inmensas basuras, también por un rato.
Es la máxima inmoralidad jamás conocida en esta España ¿democrática? Teníamos que darle un repaso; han omitido o borrado gran parte de lo que nos obligaba a cumplir a todos para una buena convivencia.
Están haciendo tiempo, tienen a muchos imputados y desean espacio para que, una vez condenados —que lo serán—, el insensible y falso padrino pretenda indultarlos a todos. Primero a los suyos; es el señor amor que nos engañó con aquellos escenificados cinco días de reflexión.
Este falso gobierno ha logrado defenestrar totalmente la imagen de una nación que fue grande gracias al sacrificio de todos sus ciudadanos.
Tienen secuestrada nuestra libertad para poder elegir; se aterran al nombrar la palabra «elecciones», les da pánico. Ante esa locura que nos están imponiendo y que va en contra de una convivencia en paz, siguen su norma principal: cuanto peor, mejor, es lo que les gusta a ellos. Todo parece estar concertado de antemano.
Después del besamanos al enemigo de España, no quieren molestar a ese rey que se revienta de envidia viendo en la lejanía esas dos ciudades preciosas que además están construidas.
(Hipotético, estos párrafos, así lo comenta más de uno) La idea es: invadimos con toda clase de individuos, entre ellos condenados y violadores expulsados de España, y entre ellos muchos jóvenes, también unos tíos mazas con camisetas raídas antiguas para disimular, perteneciendo al ejército, y así alteramos sus vidas, entre la barbarie, la miseria, la suciedad, etc., las peleas, etc. ¡Acabaremos echándolos!
Que se queden con los menores, pues a ellos les interesa el dinero que les pagan con sus cambalaches por cada uno, así que todos contentos. Son para analizar los comentarios…
No es ninguna broma lo que se está voceando por todos los lugares de esta España maltratada y mal servida por un gobierno que tiembla por no llevarle la contraria al invasor, que es lo que han ido creando desde que tomó posesión alguien que no ganó las elecciones. Es una situación imposible de soportar.
Tenemos unas leyes que nos pueden defender, y algunos en ese partido o gobierno, amigos o lo que sean, a los que les queden aún principios y vergüenza, que demuestren que tienen opinión propia, no dirigida.
Además, nosotros también tenemos un rey que nos representa a todos los españoles… Necesitamos que se haga visible, que se manifieste a favor de ese pueblo que le está esperando demasiado tiempo.
Pero el pueblo ya no puede más. Ceuta y Melilla son ciudades españolas, con sus pacíficos ciudadanos españoles.
Están dándonos a todos una lección de orgullo patrio, como nunca hemos visto, en algunas comunidades de la península. Somos, estamos y amamos a España, que es nuestro referente más importante en nuestras vidas de fieles ciudadanos.
¡Orgullosos de ser españoles! España es grande para muchos españoles, a pesar de quienes la gobiernen. Nuestro compromiso de lealtad es firme; no nos gusta sentirnos doblegados, otros se venden, no son nadie y menos españoles.