El Ministerio del Interior ha difundido este jueves la nota interna que la unidad de inteligencia de la Policía Nacional elaboró el 28 de julio, dos días antes de la crisis migratoria de Ceuta. El documento del CENIF advertía de un incremento gradual de las entradas a nado, aunque lo calificaba como una tendencia «en fase incipiente».
El informe valoraba el impacto de la sentencia del Tribunal Supremo que impedía devolver a los inmigrantes que accedieran a nado. Según el documento, ese asunto «no constituyen actualmente una tendencia relevante en redes sociales» y «no se aprecia un aumento significativo de las interacciones relacionadas con este asunto».
El informe, elaborado a partir de fuentes abiertas y pensado para difusión interna entre canales policiales, reconocía que las herramientas de análisis de redes sociales «todavía no reflejan un incremento estadísticamente significativo». Sin embargo, advertía de que los indicios detectados «podrían constituir una señal temprana de un cambio de comportamiento que conviene seguir monitorizando».
El documento también señalaba la existencia de perfiles que mencionaban la sentencia o un supuesto cambio en la actuación de los agentes fronterizos, algunos animando a nuevos saltos masivos. Precisaba, no obstante, que esas publicaciones tenían «por el momento, un alcance limitado».
Durante su intervención en el Congreso, Sánchez citó esta nota para insistir en que ningún servicio de inteligencia anticipó la magnitud de la entrada masiva registrada en Ceuta a partir del 30 de julio. Ese día, 72.000 personas accedieron a la ciudad, coincidiendo con la festividad marroquí del Día del Trono.
El presidente exigió además saber por qué esa misma unidad de inteligencia no trasladó a Interior otro informe, elaborado a petición de la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón. Ese documento señala la participación de la gendarmería marroquí en el guiado de migrantes, un asunto que Sánchez considera de seguridad nacional. «Tendrá que explicarse», advirtió.
El informe policial apuntaba a una posible utilización de la sentencia por parte de organizaciones criminales. Explicaba que las redes de facilitación de la inmigración irregular suelen adaptar rutas, métodos y mensajes a los cambios normativos, por lo que consideraba plausible esa adaptación, aunque «actualmente no está acreditada».
Sobre un posible salto masivo de la valla, el documento descartaba indicadores de inteligencia o un aumento relevante de interacciones que lo anticiparan. Anunciaba, eso sí, que se mantendría la vigilancia activa sobre los grupos de mensajería ya detectados.
El informe identificaba las entradas a nado como la modalidad de mayor riesgo. Detectaba señales tempranas en redes sociales, como la venta de trajes de neopreno y aletas, además de relatos de experiencias de otros migrantes.
A esas señales se sumaban convocatorias aisladas en grupos de mensajería, que aludían a la permisividad esperada durante el Día del Trono y a la presencia de niebla. El documento incluía además gráficos y fotografías de migrantes con trajes de neopreno, obtenidos de redes sociales.
El informe recogía también mensajes que animaban a cruzar a nado, algunos con referencias a la «Haraga Ceuta y Melilla». La propia unidad de inteligencia explicaba que ese término es ampliamente utilizado entre la comunidad de migrantes irregulares para referirse a «quemar las fronteras».