Con más de noventa años doña Amalia de la Fuente vivía en Veraluz de una pensión de novecientos euros más mil de dos alquileres de renta antigua en las afueras. Su hija, soltera y recepcionista en la consulta del seguro, la cuidaba por las tardes entre rutinas de buena salud. En una de esas tardes, sin embargo, doña Amalia se echó a morir con un fuerte dolor en el pecho tras abrir el sobre y ver la abultada factura de la luz.
Como no sentía el menor aprecio por Rajoy, al reponerse balbuceó la extraña congestionada: “Yo no me quiero morir mientras esté gobernando este inútil”. Rufina, viendo que su madre “resucitaba” le replicó: “Tranquila, mujer, que ya vendrán tiempos peores”.
Tras seis meses del nuevo presidente socialista “reinante” doña Amalia se murió de verdad añorando los tiempo en que despreciaba al inútil.
…Siempre hay una posibilidad de empeorar. Las trampas para ganar elecciones y las corales mentiras bien untadas, son inagotables. A las Amalias que quedan les advierto: “Ya vendrán tiempos peores”.
Pedro Villarejo