Investigadores del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) han comparado distintos materiales usados para cultivar ‘minipulmones’ en laboratorio. El objetivo es mejorar el conocimiento disponible sobre estos organoides pulmonares. Estas estructuras en miniatura imitan el comportamiento de un pulmón real dentro de un entorno controlado. Su desarrollo permite estudiar diversas enfermedades sin recurrir directamente a tejido humano.
Para generar estos organoides, el equipo evaluó distintos hidrogeles disponibles actualmente. Se trata de sustratos inertes, de origen químico o biológico, empleados como base de cultivo. Estos materiales aportan el soporte estructural necesario para que las células troncales crezcan y se diferencien. Gracias a ese proceso, las células pueden acabar formando tejidos en miniatura útiles para la investigación biomédica. Los organoides se consideran hoy una de las herramientas más prometedoras dentro de la medicina regenerativa. El hidrogel más utilizado hasta ahora, conocido como ‘Matrigel’, tiene origen animal. Por eso, uno de los objetivos del equipo era encontrar alternativas compatibles con un uso más cercano al organismo humano.
Los investigadores probaron tres hidrogeles que no proceden de tejido animal: ‘Biogelx’, ‘PLTMax’ y ‘GelMA’. Con ellos querían comprobar si permitían transformar células troncales pluripotentes humanas en ‘minipulmones’ maduros. Buscaban, además, que esa transformación se produjera con la misma eficacia que con ‘Matrigel’. Los resultados mostraron que los organoides generados con estas alternativas presentaban rasgos estructurales anómalos. Tampoco alcanzaron el grado de madurez necesario para considerarse comparables al modelo animal. El estudio está firmado principalmente por Irene Chamorro-Herrero, del laboratorio de biotecnología de células troncales y organoides del ISCIII. También participa Julio Sempere, vinculado al laboratorio de referencia de neumococo del Centro Nacional de Microbiología y al área respiratoria del CIBERES.
El equipo concluye que ninguno de los tres hidrogeles alternativos igualó la eficacia mostrada por ‘Matrigel’. Aun así, los autores destacan que el trabajo abre nuevas posibilidades de investigación futura. Los datos obtenidos permitirán explorar sustratos de origen sintético o humano en próximos estudios. Esas alternativas podrían facilitar en el futuro la bioimpresión de ‘minipulmones’ en condiciones de laboratorio. A largo plazo, este tipo de tejidos podría emplearse como alternativa al reemplazo de órganos dañados.