Las técnicas de lifting facial han evolucionado en los últimos años con un objetivo cada vez más demandado por los pacientes: rejuvenecer el rostro sin modificar su expresión ni conseguir un aspecto artificial. Así lo explica el cirujano plástico Gustavo Sordo, especialista del HLA Universitario Moncloa y director de la Clínica Dr. Sordo.
Según el especialista, las personas que recurren actualmente a estas intervenciones buscan principalmente recuperar una apariencia más fresca, pero manteniendo sus rasgos y su identidad. De hecho, estima que el número de operaciones de este tipo se ha duplicado durante el último año.
Entre las técnicas que están ganando protagonismo se encuentra el denominado ‘Deep Plane Facelift’. Este procedimiento trabaja sobre los tejidos más profundos del rostro para recolocarlos de acuerdo con la anatomía y las necesidades de cada paciente.
A diferencia de los liftings centrados principalmente en estirar la piel, esta técnica actúa sobre las estructuras que sostienen la cara y también permite tratar determinadas zonas del cuello. De esta manera, la piel puede adaptarse posteriormente con una tensión mucho menor.
Según Sordo, trabajar en profundidad ayuda a conservar la movilidad facial y favorece que las cicatrices sean menos visibles, buscando un resultado más equilibrado, natural y duradero.