El devastador incendio forestal iniciado el pasado 22 de julio en la localidad toledana de Almorox ha quedado finalmente extinguido tras darlo por controlado el Servicio de Prevención y Extinción de Incendios Forestales. Las llamas, que comenzaron en la urbanización El Pinar, se propagaron con rapidez y se unieron al fuego de la Sierra Oeste de Madrid, afectando también a la provincia de Ávila.
La gravedad y el carácter interterritorial de la situación obligaron al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a ampliar el 25 de julio la declaración de emergencia de interés nacional a la provincia de Toledo. Esta medida excepcional se adoptó para garantizar la máxima eficacia en la coordinación y el empleo de los recursos disponibles frente a una crisis que alcanzó la Situación Operativa Nivel 2.
Durante los días más críticos, el operativo contó con la participación de hasta 62 medios —incluyendo seis aeronaves— y la colaboración directa de la Unidad Militar de Emergencias. La virulencia del fuego obligó al corte de la carretera N-403 y al desalojo preventivo de 13 municipios y numerosas urbanizaciones, dejando importantes daños materiales y afectando a viviendas particulares en ambas comunidades.
En cuanto al origen del siniestro, la Guardia Civil detuvo a dos hombres de 51 y 42 años como presuntos responsables de un delito de incendio forestal. Las investigaciones confirmaron que el fuego se inició en una finca propiedad de uno de ellos debido a la realización de trabajos de soldadura sobre una estructura metálica en terreno forestal.
Los arrestados operaban con maquinaria prohibida por la normativa vigente durante la época de riesgo extremo de incendios. Los agentes determinaron que la actividad se llevó a cabo el mismo día en que el Índice de Propagación Potencial (IPP) se encontraba en nivel extremo, por lo que ambos han sido ya puestos a disposición de la Autoridad Judicial competente.