Sánchez se congració con Trump en la OTAN tras ofrecerle en secreto que España compraría a EE UU sus cazas F-35 con decenas de miles de millones

10 de julio de 2026
6 minutos de lectura
Sánchez y Trump
Sánchez y Trump antes de la ceremonia de firma del plan de paz para Oriente Próximo. | EP

El presidente estadounidense pasó de abroncar a Sánchez a decir que estaba totalmente «redimido» y que se había mostrado muy «generoso». Ninguno de los dos aclaró el motivo del drástico cambio en la relación

El presidente español Pedro Sánchez fue a la OTAN con un haz en la manga. Sabía que en cuanto Donald Trump le viese arremetería contra él. Pero no pensó que fuese tan rápido. El presidente norteamericano ni siquiera esperó a verle para atizarle. Y volvió a espetarle en una conferencia de prensa que que «España era un aliado terrible». En España, todos los medios se hicieron eco al instante de las arremetidas de Trump contra España.

Trump llevaba en la mente el indeleble recuerdo de lo sucedido en la guerra de EE UU e Israel contra Irán, en la que se Sánchez se cubrió de gloria con ambos al criticar el, según sus palabras, genocidio israelí en Gaza y los ataques de Trump a Irán sin respaldo de la ONU.

En este contexto obtuvo airadas respuestas de ambos países. Netanyahu lo odia y Trump, al menos hasta ayer, lo detestaba profundamente.

Primero, por impedir que las bases de Rota y Morón, de utilización conjunta hispanoamericana, se abrieran para los aviones de guerra hacia Irán-

Y segundo, por rechazar la exigencia de Trump a todos sus aliados de la OTAN para que destinen un 5% del PIB a comprar armamento para la OTAN ante los peligros que se avecinan vía Rusia y Asia, e incluso del Norte de África.

Sánchez se negó para contentar a sus socios comunistas. Pero por debajini, en su costumbre de aparentar y no decir una verdad ni aún con fiebre, sí estaba dando los pasos que pedía Trump a sus aliados.

Entre enero y lo que va de año (pero esto siguiente Sánchez no lo difunde y lo tiene tapado para mantener esa imagen de que él ha sido el único líder capaz de decirle no a Trump; Italia también vetó sus bases a EE UU) el Gobierno de Sánchez ya ha destinado la friolera de casi 9.000 millones de euros para la OTAN, el 2,1% del PIB.

El pasado diciembre libró 6.000 millones y otros casi 3.000 en lo que va de año. Gran parte de ese dinero ha ido para la multinacional tecnológica INDRA. El dinero casi se dio a dedo. Había que destinar ese dinero sí o sí antes de que acabase 2025 para contentar a Trump, que no se hartaba de decir que «España era un aliado terrible». Dinero entregado sin concurso.

Fuentes de Defensa confían en que dentro de varios años no salgan cosas raras de estas masivas entregas de dinero sin apenas regulación. Hay empresas de la competencia que se han quejado por trato de favor a INDRA, parte de cuyo capital es estatal.

Pero no sólo ha destinado ya ese 2,1% del PIB para la OTAN.

En la cumbre de la OTAN, en cuanto pudo contactó con Trump, que ya lo había puesto a parir, y le ofreció la firma de un contrato multimillonario consistente en que España iba a comprar a EE UU, desechando el anunciado Caza europeo, proyecto que ha quedado medio frustrado, numerosos cazas F-35, una de las estrellas de la aviación norteamericana. El F-35.

Tanto para el Ejército del Aire como para el portaaeronaves que tiene España. Se estima que pueden ser un centenar. No se sabe cuántos aviones comprometió, pero fuentes de Defensa estiman que la cifra puede llegar al centenar.

Un F-35 normal cuesta 79 millones de euros. Y uno de despegue vertical, tipo Harriers, 105 millones la unidad. La oferta de Sánchez a Trump cuesta decenas de miles de millones.

La deuda pública española está ya en 1,7 billones, a pesar de que Sánchez recaudó en impuestos el año pasado unos 300.000 millones, casi el doble que en 2024. Y la deuda, lejos de mitigarse, y pese a los 100 nuevos impuestos de Sánchez, sigue subiendo año tras año.

La compra masiva de F-35 a EE UU es la explicación de que Trump, tras haberle abroncado nada más empezar la cumbre de la OTAN, cambiara horas después de actitud e incluso dijera que Sánchez se había mostrado «muy generoso». Nadie entendía bien ni el repentino cambio de actitud de Trump ni eso de que Sánchez había sido «muy generoso».

Sánchez, horas después de la bronca, salió rápido a la palestra mediática para decir que había tenido un encuentro informal y muy agradable con el presidente de EE UU. Cuando se le preguntó de qué habían hablado, como es costumbre en él, aunque los miles de millones sean de todos los españoles, señaló que «del Mundial de fútbol».

Posiblemente también hablaron del Mundial, pero eso fue el postre al contrato multimillonarios que le ofreció Sánchez, acompañado de la ministra de Defensa Margarita Robles, ya que su mujer no pudo acompañarle por tener el pasaporte retirado por orden del juez Peinado.

Seguramente fue Robles quien le dio la idea de calmar a Trump comprándole cazas F35. Inicialmente, España apostaba por el Caza europeo, aun en contra del sentir de los militares, que preferían el F35 americano. Y así lo habían manifestado.

Sin éxito hasta las broncas reiteradas de Trump a Sánchez, que no ha tenido ningún interés en que trascienda el motivo del cambio de relación con Trump.

El enfrentamiento de Sánchez con Trump, por motivos ideológicos, ha puesto en muy serio peligro las bases de Morón y Rota. Si, como llegó a amenazar la Administración americana, traslada esas bases a Marruecos, su principal aliado en el Norte de África, por un lado habría llevado casi a la ruina a ambas comarcas gaditanas, que vine en parte de esas bases.

Y, por otro, habría dejado a España en una situación muy debilitada en caso de que Marruecos en algún momento cumpla sus amenazas de quedarse Ceuta, Melilla y las Islas Canarias.

El mal rollo entre Trump y Sánchez, acentuado nada más abrirse la cumbre de la OTAN que se ha celebrado en Turquía, tiene su origen en el compromiso adoptado el año pasado en La Haya, donde los aliados atlánticos acordaron elevar progresivamente su inversión en defensa hasta el 5% del PIB. España, sin embargo, defendió que puede cumplir sus obligaciones con la Alianza destinando el 2,1% de su producto interior bruto.

Trump no ocultó su malestar. Ya en Ankara, nada más llegar, llegó a calificar a España de socio «terrible» dentro de la Alianza y de «causa perdida», y ordenó públicamente a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, cortar toda relación comercial con el país, incluidas las visitas diplomáticas.

El mandatario vinculó su enfado tanto al gasto en defensa como a la falta de respaldo español a la reciente ofensiva estadounidense contra Irán. Medios españoles recogieron incluso versiones sobre posibles represalias relacionadas con las bases de Rota y Morón, utilizadas por fuerzas estadounidenses en territorio español.

Pese al choque público, la tensión se relajó con rapidez.

Sánchez explicó ayer en Ankara que mantuvo con Trump una conversación «cordial» al margen de la cumbre, centrada en fútbol y golf, y horas después el propio Trump dio un giro notable al afirmar que España se había «redimido por completo» tras, según él, acceder a nuevos pagos a la Alianza.

Fuentes del Gobierno español matizaron después que no se había acordado ninguna nueva inversión y que la conversación con Trump fue informal, interpretando sus palabras como un reconocimiento al esfuerzo ya realizado por España en gasto militar.

Lo que no dijeron estas fuentes es lo que realmente se habló en el encuentro entre Sánchez y Trump.

Cómo es el caza F-35 de Estados Unidos

El F-35 Lightning II es un caza de combate de quinta generación desarrollado por Lockheed Martin para Estados Unidos y varios países aliados.

Se trata de un avión monomotor y monoplaza diseñado principalmente con tecnología furtiva (baja detectabilidad por radar), sensores avanzados y capacidad de fusionar en tiempo real la información recogida por sus sistemas para dar al piloto una visión muy completa del entorno.

Existen tres variantes principales: el F-35A, de despegue y aterrizaje convencionales, pensado sobre todo para fuerzas aéreas; el F-35B, con capacidad de despegue corto y aterrizaje vertical, usado por cuerpos de infantería de marina y algunas armadas; y el F-35C, adaptado para operar desde portaaviones.

El avión alcanza velocidades cercanas a Mach 1.6 y combina capacidades de combate aéreo, ataque a objetivos terrestres y recopilación de inteligencia, lo que lo convierte en una plataforma multifunción. Actualmente lo operan Estados Unidos y numerosos aliados de la OTAN y otros países socios, y ha sido precisamente objeto de noticias recientes por las conversaciones sobre su posible venta a Turquía

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