Me pregunto si dentro de esa tez oliva, de Poker, rígida, Pedro Sánchez siente algún tipo de vergüenza, aunque sea mínima, cuando acude a una de esas cumbres extranjeras huyendo del «pedrosanchezhijoputa de la calle».
¡Qué pensará este hombre, por ejemplo, cuando Macron le mira! ¿Agachará la cabeza, o ese es su momento psicópata…?
Porque la cuestión de España no es la de un presidente al que le sale un ministro, o dos, chorizos, plagiadores…
Es su misma suela de zapato la que se está comiendo la corrupción. Y no se va, sigue ahí. ¿Qué tendrá La Moncloa…?
Asiste a las cumbres como si tal cosa. Meloni suele clavarlo con la mirada.
¿No siente pudor, rubor, este buen señor de sentarse al lado de presidentes que no se explican cómo siguen viéndolo por allí…?
Porque lo de España no es solo una decisión errática en una elección: es su ideólogo Zapatero, primer ex presidente español empurado por delitos asquerosos; son sus lugartenientes, los del Peugeot o el Mercedes, que lo mismo da, Ábalos, Cerdán, Koldo el mamporrero…
Y lo que es aún más tremendo: son su mujer Begoña y su hermano David el músico los que tienen ya el culo en el banquillo de los acusados. Es su propia familia. En Europa no se creen aún que Sánchez se pagara las primarias con 100.000 euros que le dio su suegro, que hizo su fortuna con los prostíbulos y saunas gay de Madrid.
El denominador común de todos ellos es nítido, cómo sacar tajada de las arcas públicas. Y a juzgar por los jueces lo han logrado.
¿Qué tiene que ocurrir más para que se vaya Sánchez, atado de Zapatero? Un tipo que no gobierna porque no tiene mayoría, un tipo que no ha ganado ningunas elecciones, un tipo que acaba de perder por goleada los últimos cuatro comicios, un tipo que lleva tres años sin tener presupuestos, obligados por la Constitución?…
Mientras la Policía registraba el despacho que tiene Zapatero al lado de la sede socialista de Ferraz, Sánchez acudía a un acto en el Palacio de la Zarzuela.
Daba vergüenza ajena verle.
Zapatero, el tontín, es la matriz de las farfollas legislativas de Sánchez, le dio cariño y mimos a un Sánchez presidente detestado por la vieja guardia, y para ejercer lobby sobre él. Todo lo que ha hecho Zapatero, la génesis del mal socialista, no se podría haber hecho sin Sánchez. Y comisiones por aquí, comisiones por allá…
Este PSOE está lleno de bandidos y cuatreros. ¡¡¡Es acojonante…!!!
Y lo que clama al cielo, da hasta asco, es que Sánchez ni se inmute. ¡Que se cuide! Él era quien firmaba la salida de la pasta pública para las empresas vinculadas a ZP.
Desde Fernando VII no había tenido España un gobernante más sinvergüenza y falto de moral. Y no se va…