El Congreso vivió este miércoles un pleno marcado por la tensión política y el dolor aún reciente por la tragedia de Adamuz, donde un accidente ferroviario costó la vida a 46 personas. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, cargó con dureza contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien responsabilizó directamente de lo ocurrido al considerar que se trató de un suceso “evitable”.
Durante el debate centrado en los accidentes ferroviarios de Adamuz (Córdoba) y Gélida (Barcelona), Feijóo elevó el tono y acusó al Ejecutivo de actuar con “negligencia continuada”. Según su intervención, el Gobierno habría ignorado advertencias previas relacionadas con el estado de las infraestructuras y las quejas de maquinistas y usuarios sobre posibles fallos en la red. Para el dirigente popular, no se trata de un hecho aislado, sino del resultado de una cadena de decisiones erróneas y falta de previsión.
“Han jugado a la ruleta rusa con la seguridad de los ciudadanos”, afirmó Feijóo desde la tribuna, insistiendo en que el accidente no fue una catástrofe imprevisible, sino una consecuencia de la gestión política. En ese contexto, reprochó al Ejecutivo no haber comparecido antes para asumir responsabilidades ni pedir disculpas públicas a las víctimas y sus familias.
El momento más contundente llegó cuando Feijóo advirtió directamente a Sánchez de que su Gobierno “se sentará en el banquillo también por esto”, en alusión a posibles responsabilidades legales derivadas del accidente. La afirmación elevó aún más la crispación en el hemiciclo y marcó uno de los puntos álgidos del debate.
El líder del PP también acusó al presidente de eludir responsabilidades políticas tras cada tragedia. En su intervención, utilizó la expresión “método del galgo de Paiporta” para criticar lo que considera una estrategia de evasión ante situaciones críticas, recordando precedentes recientes en otros episodios de crisis.
Más allá del enfrentamiento político, el trasfondo del debate gira en torno a la seguridad ferroviaria y la inversión en infraestructuras. Feijóo defendió que el mantenimiento y la supervisión de la red deben ser una prioridad absoluta y sostuvo que las advertencias técnicas no pueden caer en saco roto. A su juicio, tanto el presidente como el ministro competente deberían asumir consecuencias políticas por lo ocurrido.
El Gobierno, por su parte, ha defendido su actuación y ha señalado que las investigaciones están en marcha para esclarecer los hechos. Mientras tanto, la tragedia de Adamuz continúa generando preguntas y un profundo impacto social.
En medio del intercambio de reproches, el recuerdo de las 46 víctimas permanece como el eje central de una discusión que va más allá del debate partidista. La exigencia de verdad, justicia y responsabilidad se ha convertido en una demanda compartida por gran parte de la sociedad, que espera respuestas claras sobre lo sucedido y garantías de que una tragedia así no vuelva a repetirse.