El tiempo vuelve a girar hacia un escenario claramente invernal. La llegada de la borrasca Nils marcará los próximos días con un episodio de inestabilidad generalizada, en el que el viento, la lluvia y el mar alterado serán protagonistas en buena parte del país. Aunque la nieve aparecerá solo en zonas de montaña, el conjunto del fenómeno invita a extremar la precaución y a mirar al cielo —y a las previsiones— con atención.
La borrasca ha sido nombrada por los servicios meteorológicos franceses y ya se perfila como uno de los sistemas más activos de la temporada. Con ella, el invierno demuestra que todavía tiene margen para hacerse notar, incluso cuando el calendario avanza y muchos esperan una tregua más estable.
Según ha informado la Agencia Estatal de Meteorología, Nils dejará entre el miércoles y el jueves rachas de viento muy fuertes en amplias zonas del territorio. Este será, sin duda, uno de los aspectos más destacados del episodio, con posibles afecciones al tráfico, caída de ramas y sensación térmica más baja de lo habitual.
A este viento se sumará un temporal marítimo que afectará especialmente a zonas costeras, con oleaje intenso y condiciones poco favorables para la navegación y las actividades en el litoral. Las autoridades recomiendan evitar acercarse a rompientes y seguir de cerca los avisos oficiales, ya que el estado del mar puede cambiar con rapidez.
Las lluvias también estarán presentes, aunque de forma desigual. En algunas regiones serán persistentes, mientras que en otras aparecerán de manera intermitente. No se descartan acumulados relevantes en puntos concretos, sobre todo si coinciden con rachas de viento que intensifiquen la sensación de temporal.
La nieve hará acto de presencia, pero solo en cotas altas, por lo que no se esperan grandes complicaciones en zonas bajas. Aun así, en áreas de montaña sí será necesario extremar la precaución, tanto en carretera como en actividades al aire libre. El descenso puntual de la visibilidad y las condiciones adversas pueden complicar los desplazamientos.
Nils no llega sola. Se trata de la octava borrasca de gran impacto de la temporada 2025-2026, una cifra que ya supera a la registrada entre marzo y mediados de abril del año pasado. Este dato refleja una dinámica atmosférica muy activa, con sucesivos frentes que encadenan episodios de inestabilidad casi sin descanso.
Desde AEMET insisten en la importancia de consultar los avisos en vigor a través de su web y su aplicación oficial. Más allá de los datos técnicos, el mensaje es claro: toca adaptar planes, moverse con prudencia y no subestimar un temporal que combina varios factores de riesgo.
La borrasca Nils no será histórica por sí sola, pero sí se suma a una temporada intensa que está dejando huella. Un recordatorio de que el invierno, incluso avanzado, aún puede imponer su propio ritmo.