El regreso del ser humano a la Luna tendrá que esperar un poco más. La NASA ha decidido aplazar hasta marzo el lanzamiento de Artemis II, la primera misión tripulada al satélite desde hace más de medio siglo. El motivo no es menor: fugas recurrentes de combustible detectadas durante el ensayo general del lanzamiento, una prueba clave antes de autorizar el despegue.
El anuncio confirma que, pese a los avances tecnológicos, la exploración espacial sigue siendo un desafío donde la seguridad marca el ritmo. No hay atajos cuando se trata de enviar astronautas más allá de la órbita terrestre.
El retraso se produjo tras suspender el ensayo general de la cuenta atrás cuando faltaban apenas cinco minutos para el lanzamiento simulado. Durante el llenado de los tanques del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), los equipos técnicos detectaron una fuga de hidrógeno líquido en una de las interfaces de la etapa central, un problema delicado por la extrema volatilidad de este combustible.
Según explicó el administrador de la NASA, Jared Isaacman, fue necesario detener en varias ocasiones el proceso para calentar el hardware y ajustar el flujo del propelente. Aunque los tanques lograron llenarse correctamente y se completó casi toda la cuenta atrás, el aumento en la tasa de fugas obligó al sistema automático de tierra a frenar las operaciones, según apunta Europa Press.
A estos contratiempos se sumaron otros factores técnicos: trabajos más largos de lo previsto en el cierre de la cápsula Orion, interrupciones de audio, efectos del frío en algunas cámaras y pruebas adicionales de los sistemas de purga. Incidencias menores por separado, pero que en conjunto refuerzan una idea clave: no se lanza hasta que todo esté listo.
Desde la NASA insisten en que el aplazamiento no supone un retroceso, sino una decisión responsable. “La seguridad es nuestra máxima prioridad”, subrayó Isaacman, recordando que Artemis II será una misión histórica, con astronautas viajando alrededor de la Luna como paso previo a futuros alunizajes.
El responsable de la agencia también quiso destacar que este retraso no altera la ambición del programa Artemis, alineado con la política espacial impulsada durante la presidencia de Donald Trump. El objetivo es claro: volver a la Luna para quedarse, estableciendo una presencia sostenida y preparando el camino para misiones cada vez más frecuentes y eficientes.
En las próximas semanas, los equipos revisarán a fondo todos los datos del ensayo, corregirán cada incidencia detectada y realizarán nuevas pruebas, incluido otro ensayo general completo. Solo entonces se fijará definitivamente la nueva ventana de lanzamiento en marzo.
La exploración espacial exige paciencia, precisión y humildad ante la complejidad técnica. Artemis II no es solo un vuelo: es el primer paso de una nueva era lunar. Y, como recuerdan desde la NASA, llegar un poco más tarde siempre es mejor que no llegar con garantías.