El oro y la plata prolongan el fuerte ajuste iniciado el pasado viernes y registraron nuevas caídas antes de la apertura de las bolsas europeas, en un movimiento que prácticamente borra el rally acumulado por ambos metales en el arranque de 2026.
El oro al contado, considerado el activo refugio por excelencia, llegó a desplomarse un 7% hasta los 4.402 dólares por onza, lo que supone un retroceso del 21% respecto al máximo histórico de 5.595 dólares alcanzado la semana pasada. En apenas dos sesiones, el metal precioso ha diluido casi todas sus ganancias del año y apenas se mantiene ligeramente por encima del cierre de 2025.
La corrección fue aún más acusada en la plata, que se hundía un 12,4% hasta los 71,4 dólares por onza, con un descenso cercano al 41% desde su récord reciente. El movimiento deja también este metal prácticamente en los niveles de finales del ejercicio pasado.
El brusco giro responde a una combinación de factores: recogida de beneficios tras semanas de fuertes subidas, el fortalecimiento del dólar y la incertidumbre sobre la política monetaria en Estados Unidos y Europa. La designación de Kevin Warsh como sucesor de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal ha reforzado las expectativas de una línea más restrictiva, mientras que la Fed optó por no recortar tipos en enero.
Según analistas de mercado, la corrección de los metales está dando oxígeno al billete verde. El euro, que la semana pasada superó los 1,20 dólares —máximos de cuatro años—, retrocedía este lunes hasta el entorno de los 1,18 dólares.
Los inversores miran ahora a la reunión del Banco Central Europeo y a las próximas referencias macroeconómicas para calibrar el rumbo de los tipos de interés. En este contexto, el atractivo del oro y la plata como refugio pierde fuerza frente a un dólar más sólido y unos rendimientos financieros más altos.
Tras el rally inicial de año, el mercado de metales preciosos entra así en fase de ajuste, a la espera de nuevas señales monetarias y geopolíticas que definan la siguiente tendencia.