El acceso a una buena salud visual durante la infancia no es un lujo, sino una necesidad básica que influye directamente en el aprendizaje, la autoestima y el desarrollo personal. Con esta premisa nace el Plan Veo, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Sanidad que ya ha permitido que más de 50.000 menores soliciten ayudas económicas para la adquisición de gafas o lentillas. Una cifra que refleja tanto la magnitud del problema visual en edades tempranas como la importancia de este tipo de políticas públicas.
Desde su puesta en marcha a mediados de diciembre, el programa ha tenido una acogida notable. Miles de familias han encontrado en el Plan Veo un apoyo real para hacer frente al coste de los sistemas de corrección visual, con ayudas de hasta 100 euros por menor, destinadas a gafas graduadas, lentes oftálmicas o lentes de contacto. Parte de las solicitudes ya han sido aprobadas y otras continúan en proceso de validación, lo que confirma un ritmo constante de tramitación y una demanda sostenida en todo el territorio.
Uno de los grandes valores del Plan Veo es su enfoque en la equidad. Las ayudas se han tramitado en todas las comunidades autónomas, así como en Ceuta y Melilla, demostrando un alcance verdaderamente nacional. Comunidades como Andalucía, Madrid o Cataluña concentran un mayor volumen de solicitudes, mientras que otras destacan por su alta tasa de acceso en relación con la población infantil, lo que evidencia una buena implantación del programa.
La red de apoyo profesional también ha sido determinante. Más de 6.800 ópticas y cerca de 13.000 profesionales de la óptica-optometría se han sumado a la iniciativa, en coordinación con el Consejo General de Colegios de Ópticos Optometristas. La mayoría de los menores han accedido a la ayuda a través de la recomendación directa de estos profesionales, lo que refuerza la confianza en un modelo basado en la detección precoz y el asesoramiento especializado.
Los datos también dibujan una radiografía clara de la salud visual infantil. La franja de edad más beneficiada se sitúa entre los 12 y 16 años, una etapa clave a nivel académico y emocional. Las gafas son, con diferencia, el producto más solicitado, y los problemas de refracción más habituales siguen siendo el astigmatismo, la miopía y la hipermetropía.
Más allá de las cifras, el Plan Veo representa una apuesta por igualar oportunidades. Ver bien no debería depender de la situación económica de una familia. Invertir en salud visual infantil es invertir en educación, bienestar y futuro. Y los primeros resultados del programa apuntan a que ese camino ya está dando frutos.