En las últimas horas, brigadistas, bomberos y fuerzas de seguridad redoblaron los esfuerzos para contener las llamas que ya devastaron miles de hectáreas en las provincias argentinas de Neuquén, Río Negro y Chubut.
La pintoresca y turística comarca de El Bolsón entró en emergencia y los refuerzos que llegan de todas partes no dan abasto para contener los focos del dantesco incendio forestal.
Los bomberos han definido como la quemazón más crítica que vivió Argentina en los últimos años.
Uno de los focos más rebelde comenzó en el camino al paraje Cajón del Azul que se encuentra en El Bolsón, y sus llamas se extendieron hacia otro sitio conocido como Mallín.
Este fin de semana, dos brigadas de bomberos y voluntarios, -casi 200 hombres- no pudieron controlar el avance del fuego en ese lugar y los refugios de montaña de la zona siguen con evacuaciones escalonadas de turistas, debido a la complejidad del terreno y la dificultad de acceso.
Este lunes, los evacuados fueron trasladados desde los refugios Casa de Campo y Los Laguitos hacia Cajón Azul y La Playita, y luego descenderían hasta Wharton.
Por otro lado, el SPLIF (Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales) confirmó la llegada de dos aviones hidrantes provenientes de las provincias de Córdoba y Santiago del Estero, que se sumará a la flota de helicópteros y aeronaves que operan en la zona.
Según los reportes actualizados, ya son 2.500 las hectáreas afectadas.
Las llamas devoran sin piedad lo que encuentra en la precordillera de Los Andes.
En la zona de Los Manzanos, el fuego llegó este sábado a El Manso, al sur de la reconocida ciudad de San Carlos de Bariloche, lo que generó máxima alerta. Desde el COEM (Comité de Operaciones de Emergencia Municipal) advirtieron que las jornadas de intenso calor que afecta al país sudamericano hace más crítica la situación.
Las estimaciones son desalentadoras ya que se espera que el fuego llegue la Ruta 40 que une Jujuy con Tierra del Fuego. La principal preocupación es que las pavesas y restos incandescentes que provocan los incendios puedan caer en áreas pobladas.
En la provincia de Chubut, la situación es caótica. En la localidad de Epuyén, el incendio arrasó con 3.530 hectáreas y afectó al menos 70 viviendas. Aunque el flanco izquierdo del fuego fue contenido, las autoridades confirmaron que la parte superior sigue activa y de difícil acceso. Por esta razón, los brigadistas y bomberos voluntarios continúan recorriendo la zona en busca de puntos calientes para realizar tareas de enfriamiento con equipos de agua.
En tanto, en Puerto Madryn, el incendio que se había desatado el jueves pasado fue contenido, aunque persiste la preocupación por el incremento del viento, que podría reavivar las llamas en distintos puntos de la región.
Otro de los incendios que mantiene en vilo a la Patagonia es el que afecta al Parque Nacional Lanín.
Según el último parte, el fuego sigue activo en todo su perímetro, aunque todavía no se pudo determinar la dimensión total del área afectada. La principal dificultad en este sector es el ingreso de un frente frío con vientos de hasta 40 km/h, lo que podría dificultar las tareas de contención y propagación del fuego.
Según una estimación de Diario Río Negro, basada en estadísticas oficiales, los incendios en la Patagonia ya han consumido más de 15.000 hectáreas en la región cordillerana de Neuquén, Río Negro y Chubut.
El impacto ambiental es devastador, no solo por la pérdida de flora y fauna, sino también por las consecuencias a largo plazo en los ecosistemas.
El bosque nativo cumple un rol fundamental en el equilibrio ecológico, ya que regula el ciclo del agua, retiene carbono y es el hogar de innumerables especies de plantas y animales. La destrucción de estos bosques no solo representa un daño irreparable para la biodiversidad, sino que también pone en riesgo el bienestar de las comunidades locales, que dependen de estos ecosistemas para su sustento y calidad de vida. La situación cobra mayor gravedad en medio de una crisis climática que implica temperaturas cada vez más altas y fenómenos climáticos extremos.
En la mayoría de los casos, como este tipo de desastre comienza por la acción humana, muchas veces promovida por intereses económicos vinculados a la actividad agroganadera, inmobiliaria, de obra pública, turística u otras.