Las recientes protestas masivas en Irán, que han dejado más de 600 muertos según la ONG HRANA, han generado reacciones internacionales. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, calificó las movilizaciones como un «levantamiento» y aseguró que representan «una clara señal de que las cosas no serán más fáciles para Rusia».
En un mensaje en redes sociales, Zelenski destacó que «toda persona decente del planeta quiere que el pueblo de Irán se libere del régimen que ha causado tanto daño a Ucrania y a otros países» y subrayó la importancia de que la comunidad internacional apoye a la población iraní en esta etapa de cambio. «Todos los líderes y organizaciones internacionales deben intervenir y ayudar a apartar a los responsables de la situación en Irán. Todo puede ser diferente», agregó.
Por su parte, el Ejército de Israel adoptó un enfoque más cauteloso. A través de su portavoz, Effie Defrin, las Fuerzas de Defensa israelíes aseguraron estar «alerta» ante posibles escenarios sorpresa, aunque enfatizaron que las protestas son un asunto interno iraní y que continúan evaluando la situación. Defrin pidió a la población no dejarse llevar por rumores sobre los disturbios y aseguró que Israel respondería solo si fuera necesario.
La tensión internacional se suma a los enfrentamientos pasados en la región. Israel y Estados Unidos han advertido de posibles intervenciones si la represión de las protestas persiste, mientras que Teherán ha reiterado que no busca un conflicto, aunque se declara preparado para responder ante cualquier agresión. Esta alerta llega tras el conflicto de junio de 2025, cuando Israel y Estados Unidos bombardearon instalaciones iraníes, desencadenando un enfrentamiento de doce días con ataques de misiles y drones iraníes contra objetivos israelíes y estadounidenses en la región.
Las protestas en Irán comenzaron a finales de diciembre de 2025, motivadas por la crisis económica y el empeoramiento del nivel de vida, y reflejan tensiones internas que podrían tener repercusiones internacionales, dada la relación histórica de Teherán con Moscú en el contexto de la guerra en Ucrania.