¿Recuerdan la película de Hitchcock?
En ‘The wrong man’ (‘Fals culpable’ en catalán, ‘Falso culpable’, en español), uno de los films menos hitchcockianos en el que el mago del suspense no usa su técnica tradicional de suspense, hay un desenlace milagroso. Manny, el acusado de un crimen que no ha cometido, pregunta a su hijo.
Hitchcock posa la cámara en el rostro de Henry Fonda. Está rezando. Y sobre ese plano se sobreimpresiona otro. Un hombre camina por la calle en la noche, y la cámara nos muestra un rostro que se parece al de Manny-Fonda. Las dos caras quedan superpuestas. Hitchcock da con el asesino. Manny es, pues, el hombre equivocado.
¿Es Zapatero, como Manny, el hombre equivocado? El esfuerzo de la UDEF y de la Fiscalía Anticorrupción, por situar de manera indubitada a Zapatero como “núcleo decisor” de una banda organizada de delincuentes que trafican con influencias y blanquean capitales ha sido acogido sin complejos por el juez José Luis Calama Teixeira, titular del juzgado central de instrucción número 4 de la Audiencia Nacional.
«Su liderazgo no se manifiesta de forma formal o pública, sino a través de su capacidad de dirección, coordinación y supervisión, evitando en lo posible la ejecución directa de las gestiones más comprometidas. Este rol se deduce de múltiples evidencias, entre ellas las conversaciones en las que se hace referencia a su capacidad de decisión”.
La entrada del juez Calama es impactante nada más entrar en los hechos investigados (página 7).
«En el vértice de la estructura se sitúa José Luis Rodríguez Zapatero, quien ejerce el liderazgo estratégico y mantiene los contactos institucionales y empresariales de alto nivel. Desde su oficina de Ferraz -centro de coordinación de la red- se imparten instrucciones, se elaboran documentos, se gestionan comunicaciones sensibles y se articula la operativa financiera y societaria. A su alrededor actúan colaboradores de confianza, entre ellos Julio Martínez Martínez, responsable de la captación de clientes y de la gestión operativa de los encargos; María Getrudis Alcázar, encargada de la elaboración y cobertura formal de documentación; y Cristóbal Cano, gestor del entramado societario y de la facturación ad hoc”.
Mira por dónde, 49 páginas más tarde, cuando esperabas, en vano, conocer a Zapatero en acción, esto es, la descripción de que “mantiene los contactos institucionales y empresariales de alto nivel”, el relato te echa un jarro de agua fría.
«Su liderazgo no se manifiesta de forma formal o pública, sino a través de su capacidad de dirección, coordinación y supervisión, evitando en lo posible la ejecución directa de las gestiones más comprometidas. Este rol se deduce de múltiples evidencias, entre ellas las conversaciones en las que se hace referencia a su capacidad de decisión”.
Y entre la página 56 y la 85, la última, resulta que no queda constancia de «los contactos institucionales y empresariales de alto nivel» anunciados a bombo y platillo en la página 7, después de haber proclamado que Zapatero es el «líder estratégico».
¿Cómo, por tanto, UDEF, Fiscalía Anticorrupción y juez, han llegado a la conclusión repetida una y otra vez sobre el liderazgo de Zapatero?
Habida cuenta de que “su liderazgo no se manifiesta de forma formal (sic) o pública, como advierte el juez, la narración se apoya en lo que dicen que se supone que se le pide a Zapatero que haga.
Julio Martínez Martínez, Julito, es el nexo entre los dueños y ejecutivos de la aerolínea hispano-venezolana Plus Ultra, una empresa que pide, durante la pandemia, un préstamo de 53 millones de euros para salvarse. Julito ha hecho amistad con Zapatero y juntos lanzan una actividad a través de una especie de ‘think tank’ que elabora informes sobre temas geoestratégicos y organiza ‘webinars’, seminarios o conferencias interactivas por internet. Zapatero avizora Análisis Relevante, como una consultora, un proyecto al que ha incorporado a sus dos hijas.
Tanto Zapatero, por su lado, como una empresa creada para respaldar la consultora y que dirigen sus hijas, cobran durante 2020-2025 alrededor de 1,95 millones de euros por la actividad para Análisis Relevante.
Empresarios preguntados por este diario aseguran haber participado en muchas de estas actividades y haber leído los informes. Uno de ellos que prefiere mantenerse en el anonimato señala: «Fue un intento de emular a lo que hace la agencia Bloomberg con sus informes especiales». Otros recuerdan que Zapatero compatibilizaba esta actividad con la propuesta de conferencias, que le llegaban a través de la principal empresa española del ramo: Thinking Heads. Y hay uno que recuerda, especialmente, actividades en China, donde el expresidente ha impartido numerosos seminarios.
¿Adónde nos lleva esta parte del relato? A un hecho: el eslabón más débil de la cadena que describe el relato criminal, teniendo a su disposición todo el andamiaje de la estructura societaria de la llamada boutique financiera, receptora de “mordidas” para la ocultación de los pagos recibidos por sus labores de intermediación -tráfico de influencias-es que Zapatero decidiera voluntariamente adjudicarse los fondos contra informes sobre geopolítica para tributar en sede de renta (IRPF) con un elevado coste fiscal al acogerse a una tributación progresiva.
¿No sería más lógico que Zapatero hubiese mantenido las cantidades recibidas remansadas en las sociedades, a reserva, y ocultas al escrutinio público y buscase la fórmula de distribuirlas sin repercusión fiscal, mediática ni judicial?
Porque, según nos han contado, Zapatero se encontraba en el «vértice” de la organización criminal. ¿Y eso en plata qué quiere decir? Que era el administrador de hecho de toda la estructura societaria más allá de los testaferros colocados al efecto.
Si se sigue la lógica delincuencial o criminal, según se prefiera, ¿no era más lógico que Zapatero alejase de sí mismo lo más posible las fuentes de cobro del núcleo de sociedades que recibieron pagos directamente de Plus Ultra y más disponiendo de la capacidad de expandir y constituir a modo de telaraña sociedades deslocalizadas.
Razonemos: ¿se compadece con una organización criminal cobrar directamente de aquellas sociedades mercantiles que han recibido transferencias contaminadas del préstamo que la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales?
Lo que dice Julito -Julio Martínez Martínez, el amigo de caminatas- sobre las acciones de Zapatero y que los otros secuaces susurran de unos a otros, ¿no forma parte de la célebre técnica del ‘name-dropping’ o la alusión a gente importante o instituciones para reforzar uno su propia posición de fuerza, o ‘leverage’ (apalancamiento o ventaja)?
Un periodista especializado en tribunales de un medio de tirada nacional, al reproducir párrafos del auto se refirió al “auto de procesamiento” erróneamente, sin doble intención. Pero el error tiene su miga: ¡es que el auto donde se cita a Zapatero parece un auto de procesamiento!
Y sobre la resolución ¿puede saberse por qué no se ha anonimizado el domicilio particular del expresidente en estos tiempos de huliganismo provocador de ciertos mal llamados periodistas?
El auto, además, arrasa con la presunción de inocencia al afirmar:
“La amplia difusión mediática y la notoriedad del procedimiento judicial en curso hacen razonablemente presumible que cualquier elemento incriminatorio eventualmente existente habría sido ya retirado, destruido o trasladado, lo que debilita la proporcionalidad y necesidad de la medida restrictiva solicitada”.
Se refiere a que el juez rechazó ordenar la entrada y registro -además del autorizado en la oficina de Zapatero– en el domicilio particular. O ¿por qué no se han borrado las cuentas bancarias de sus dos hijas?