La progresión silenciosa de la esclerosis múltiple se ha convertido en uno de los mayores retos científicos y asistenciales de la enfermedad. Según los neurólogos, el deterioro neurológico puede seguir avanzando de forma oculta aunque no existan brotes evidentes ni signos claros de empeoramiento. Por ello, los especialistas insisten en la necesidad de identificar de manera precoz síntomas sutiles como pequeñas alteraciones cognitivas, problemas de memoria o fatiga persistente para actuar a tiempo y preservar la calidad de vida.
Con motivo del Día Mundial de esta patología, que se celebra cada 30 de mayo, la iniciativa JaquEMate a la esclerosis múltiple ha recurrido al ajedrez como metáfora para concienciar sobre la importancia de la estrategia. Los expertos señalan que, gracias a los avances terapéuticos actuales, los brotes se han logrado controlar de forma eficaz, lo que ha dejado al descubierto que la discapacidad también progresa de manera independiente a ellos y que centrarse solo en las crisis previas es «no ver la mitad del tablero».
En España, más de 58.000 personas conviven con esta enfermedad autoinmune y neurodegenerativa, que daña la mielina del sistema nervioso central e interrumpe la comunicación del cerebro con el cuerpo. La patología suele diagnosticarse en personas de entre 20 y 40 años, afectando especialmente a las mujeres en su etapa de mayor plenitud laboral, familiar y personal, lo que multiplica el impacto psicológico y social de cualquier pérdida de capacidad física o cognitiva.
El personal de enfermería especializado destaca que en las consultas se observan pequeños cambios, como cierta lentitud o dificultades de concentración, que los pacientes suelen normalizar o atribuir erróneamente al estrés de la rutina diaria. Estas señales provocan a menudo que las personas afectadas renuncien a actividades de su vida social por temor a perder el hilo de las conversaciones o por sentir que ya no rinden de la misma manera, lo que evidencia la necesidad de una educación continua.
Más allá de los tratamientos farmacológicos, el abordaje integral requiere el apoyo de asociaciones de pacientes, hábitos de vida saludables y la implicación del sector empresarial para adaptar los puestos de trabajo. Dado que no existen dos pacientes ni dos evoluciones idénticas, los expertos y figuras del ajedrez coinciden en que la clave para cambiar el rumbo de la enfermedad reside en la anticipación y en una visión médica a largo plazo.