El Museo Reina Sofía cumple este 28 de mayo 40 años desde que el Centro de Arte Reina Sofía (CARS), origen de la actual institución, abriera sus puertas al público en 1986. Ubicado en el antiguo Hospital General de Madrid, el centro nació inicialmente enfocado en exposiciones temporales, pero solo dos años más tarde se convirtió en museo nacional. En septiembre de 1992, la incorporación del Guernica de Pablo Picasso consolidó la identidad y el discurso museográfico del espacio.
En la actualidad, la sede central del museo abarca más de 84.000 metros cuadrados distribuidos entre el histórico Edificio Sabatini —una construcción del siglo XVIII— y la ampliación de vidrio y acero del Edificio Nouvel, inaugurada en 2005. Además, la pinacoteca extiende su actividad a dos sedes emblemáticas situadas en el Parque del Retiro: el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal, este último actualmente en obras para su acondicionamiento.
Los fondos del museo han experimentado un crecimiento espectacular, pasando de las 10.000 obras iniciales procedentes del antiguo Museo Español de Arte Contemporáneo a las más de 31.000 piezas actuales. En las últimas décadas, la colección ha diversificado sus formatos integrando cine, vídeo y artes vivas, al tiempo que ha hecho un esfuerzo por incorporar a más mujeres artistas —que ya representan el 15% del total— y potenciar el arte latinoamericano.
A lo largo de sus cuatro décadas, un total de siete directores han estado al frente de la institución, que hoy lidera Manuel Segade. El museo ha organizado más de 650 exposiciones temporales de alcance internacional, logrando hitos históricos de afluencia como la muestra dedicada a Salvador Dalí en 2013, que atrajo a 730.000 visitantes. Actualmente, el centro mantiene una media consolidada de 1.700.000 visitantes al año.
El Reina Sofía se encuentra inmerso en un plan de revisión y reorganización de sus colecciones que culminará en 2028. Tras inaugurar a principios de 2026 la etapa dedicada al arte contemporáneo posterior a 1975, los próximos pasos incluirán la reestructuración de los fondos de los años 50 a 70 y de las vanguardias históricas. Bajo la dirección de Segade, el centro busca perfilarse hacia el futuro como un espacio abierto, participativo y cercano.