Los colegios deberían incorporar laboratorios de cocina para que los niños aprendan alimentación saludable practicando, según defendió este miércoles una experta en educación. La propuesta se planteó en Madrid, en una jornada sobre hábitos alimentarios en la infancia.
Rosa M.ª Nieves Cuesta, psicopedagoga y directora general de la escuela de cocina Kitchen Academy, sostiene que la educación nutricional actual se queda en lo teórico. Recordó que, desde Infantil hasta Secundaria, se enseña con la pirámide de alimentos en la pizarra, un método que considera estático.
Cuesta propone que los alumnos comprueben en la práctica conceptos como qué son los hidratos de carbono y para qué sirven. Según explicó, este aprendizaje ayudaría a ‘democratizar’ el conocimiento sobre los alimentos.
También cree que los niños trasladarían lo aprendido a casa y se convertirían en prescriptores en el ámbito familiar. Admitió que son útiles las leyes que fijan qué deben comer los menores, pero insistió en que primero deben entender lo que comen.
La jornada, titulada ‘Hacia un nuevo modelo de hábitos alimentarios en la infancia, el entorno escolar’, fue organizada por la Asociación Española de Fabricantes de Yogur y Postres Lácteos. En ella participó también Rosa Casas, coordinadora científica de la Fundación Dieta Mediterránea.
Casas apoyó que se enseñe a los escolares a reconocer los alimentos, conocer su procedencia y aprender a manipularlos y cocinarlos. Puso un ejemplo: que sepan que el pollo asado no sale de una máquina que gira.
Casas señaló la obesidad infantil como una de las principales preocupaciones actuales. Citó el estudio Aladino, que sitúa en el 36,1 % el exceso de peso entre los menores de 6 a 9 años.
Según Casas, la mayor obesidad se da en familias económicamente más vulnerables, con un alto consumo de bebidas azucaradas. Lamentó la pérdida de los hábitos de la dieta mediterránea y defendió una alimentación saludable, segura, sostenible y de calidad, en condiciones de equidad.
Recomendó que la dieta diaria de los niños incluya frutas, verduras, cereales integrales y aceite de oliva virgen extra. Aconsejó alternar las proteínas vegetales, como las legumbres, con las de origen animal.
Casas añadió que la recomendación de lácteos pasa de tres a cuatro raciones diarias. Los consideró importantes para el desarrollo cognitivo y la salud ósea. Según dijo, el yogur y el queso, al ser fermentados, cuidan la microbiota y pueden ayudar a reducir el riesgo de procesos inflamatorios ligados a la diabetes y la hipertensión.
Por último, Hermann Schwarz, secretario de la Plataforma One Health, cuestionó la influencia en los niños de la publicidad de alimentos poco saludables. Defendió promover opciones saludables, porque lo que ven los menores acaba condicionando lo que eligen.