La cirrosis hepática es mucho más que una enfermedad crónica del hígado. Es una condición que transforma cualquier intervención quirúrgica en un escenario de alto riesgo. Lo que para otros pacientes puede ser una operación rutinaria, en personas con cirrosis puede convertirse en una situación crítica. En este contexto, un equipo de investigadores españoles ha desarrollado un nuevo modelo predictivo, denominado S-RISC (Surgical Risk Score for Patients with Cirrhosis), que mejora de forma significativa la estimación del riesgo de mortalidad postoperatoria.
El proyecto ha sido impulsado por un grupo multicéntrico de hepatólogos, cirujanos, anestesistas y bioestadísticos de hospitales de referencia como el Hospital del Mar, el Hospital Clínic, el Hospital de Bellvitge y el Hospital Parc Taulí. El modelo fue presentado en el Congreso Anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), donde despertó gran interés por su potencial impacto clínico.
Hasta ahora, el modelo más utilizado era el estadounidense VOCAL-Penn. Sin embargo, investigaciones recientes habían mostrado que su capacidad predictiva disminuía en población europea. Esa limitación fue el punto de partida para crear una herramienta adaptada a la realidad clínica española.
El estudio analizó a 1.818 pacientes con cirrosis sometidos a cirugía mayor no hepática. Se trabajó con dos cohortes independientes: una para diseñar el modelo y otra para validarlo. La mortalidad a 90 días rondó el 10 % en ambos grupos. El S-RISC demostró una capacidad discriminativa muy buena, con valores estadísticos que indican una alta precisión al clasificar a los pacientes según su riesgo real.
El modelo S-RISC integra variables clínicas clave como la edad, la clasificación ASA, los niveles de bilirrubina, INR, creatinina y sodio, el recuento de plaquetas, la presencia de ascitis, la urgencia de la cirugía y la complejidad del procedimiento. Todas ellas mostraron una asociación independiente con la mortalidad tras la intervención.
¿Por qué es tan importante esta herramienta? Porque la cirrosis altera profundamente el organismo. Afecta a la coagulación, incrementando el riesgo de hemorragias; debilita el sistema inmunitario, favoreciendo infecciones graves; y complica la cicatrización. Además, problemas frecuentes como la hipertensión portal, la ascitis o la insuficiencia renal aumentan el peligro quirúrgico. De hecho, en el estudio, la presencia de ascitis llegó a duplicar el riesgo de fallecimiento tras la operación.
Contar con una predicción más ajustada permite tomar decisiones más informadas. No se trata solo de calcular números, sino de facilitar un diálogo honesto entre médicos y pacientes. Saber con mayor exactitud el riesgo ayuda a valorar alternativas, optimizar recursos y planificar mejor la intervención, especialmente en cirugías urgentes o de alta complejidad.
Los investigadores destacan que el S-RISC podría convertirse en la herramienta de referencia en España para evaluar el riesgo quirúrgico en personas con cirrosis. Su validación independiente y su superioridad frente al modelo previo refuerzan su aplicabilidad inmediata.
En definitiva, este avance no solo mejora la estadística. Mejora la seguridad, la planificación y, sobre todo, la calidad de las decisiones clínicas en un grupo de pacientes especialmente vulnerable.