Un ‘estafador del amor’ presumía de tener relación con altos cargos del PP

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Fuente: Pixabay

El acusado se hacía pasar por un «hombre de categoría» y simulaba que le llamaba el expresidente del PP Pablo Casado

Un hombre ha sido acusado por estafar a varias mujeres, haciéndose pasar ante sus víctimas como un «hombre de categoría» para que les prestara dinero o bien para entrar en sus casas y robar sus joyas. En alguna ocasión, como relatan sus víctimas, simulaba que le llamaba el expresidente del PP, Pablo Casado.

El acusado se enfrenta a una petición fiscal de cuatro años y seis meses de prisión por delitos continuados de hurto y estafa. 

Amador A.R. que es como se llama el estafador, esquiva por tercera vez su asistencia a la vista oral. La última vez que estaba señalado el juicio no se presentó sin justificar su ausencia y los magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid dictaron una orden de busca y captura para su localización.

Sin embargo, en esta ocasión su abogado ha presentado ante la Sala un escrito alegando que su cliente estaría enfermo, tal y como ha podido saber Europa Press.

El relato de sus víctimas

El relato de una de las víctimas que accedió a hablar con Europa Press, relata que el acusado lleva «30 años engañando a mujeres y tendría que estar en la cárcel». «Es un maestro de la estafa. No se arrima a gente joven. Sabe el perfil de mujer al que tenía que engañar», afirmó.

El escrito de acusación señala que en 2018 A.A.R. entabló una relación de amistad con A.M.A.S. a través de la red social «Badoo» y que, «aprovechándose de la necesidad de compañía de la misma y haciéndose pasar por hombre de categoría, con dinero y contactos», le manifestó que poseía una finca con caballos en Sevilla y que pertenecía al Partido Popular.

Bajo esta aparente imagen, la mujer accedió a comprar el vehículo del acusado por un importe de 5.500 euros. Y, días más tarde, el hombre le convenció para que le entregara otros 8.500 euros con la promesa de devolvérselos para adquirir un coche de alta gama.

El mismo día que la mujer acudió al banco para sacar el dinero en efectivo que nunca le devolvió, ambos se vieron posteriormente en el domicilio de la víctima donde A.A.R. le persuadió también para que le dejara tres relojes y un collar de cuernos de jabalí con la excusa de repararlos y donde, además, aprovechó para sustraerle de su joyero una cadena dorada con colgante y dos anillos.

La víctima finalmente consiguió recuperar la cadena dorada con colgante, sin embargo, no consiguió tener de vuelta el collar de cuernos de jabalí y dos anillos. Por ello, la perjudicada reclama el importe del dinero defraudado que asciende a la cantidad de 14.000 euros, no así el importe de las joyas desaparecidas que no han podido ser tasadas pericialmente.

Paralelamente a esta relación, el acusado inició una relación sentimental con M.B.G.F., a quien hizo creer que era «un hombre de categoría, con dinero y contactos», al identificarse como un capitán de la Guardia Civil retirado que poseía fincas, caballos y amistades de «alto prestigio».

Tras ganarse su confianza, el acusado volvió a seguir un patrón similar con la primera víctima, solicitándole 3.000 euros para la compra de unas sillas de montar, un dinero que se vio obligado a devolver ante la insistencia de su pareja. Sin embargo, días más tarde le solicitó otros 3.500 euros por una oportunidad de inversión, un dinero que accedió a prestarle a condición de que se lo devolviera.

El 15 de junio le organizó una fiesta de cumpleaños en un hotel de Madrid donde le llegó a pedir matrimonio. La factura del evento ascendió a 2.810 euros que tuvo que pagar la mujer «al no haberse hecho cargo de la misma el acusado pese a que se comprometió a ello».

El hombre aprovechó también la relación sentimental para llevarse una sortija con topacio que la mujer tenía en su domicilio de Madrid, con la excusa de hacer una réplica, y dos pulseras de oro para hacer, según dijo, una medalla grande.

Además, dado que tenía llaves de la vivienda, sustrajo del joyero de su prometida una sortija de oro con rubíes y diamantes. La mujer reclama a A.A.R. 13.690 euros desglosados de la siguiente manera: 3.500 euros por el préstamo para una inversión; 2.810 euros por el importe de la fiesta en la que le pidió matrimonio; 5.580 euros por las joyas no devueltas y otros 1.800 por la sortija de oro y diamantes sustraída de su domicilio.

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