Un grupo de investigadores españoles trabaja en el desarrollo de un nuevo tratamiento para el glaucoma basado en colirios elaborados a partir de la propia sangre del paciente, una estrategia que podría mejorar la recuperación ocular y abrir nuevas vías terapéuticas frente a una de las principales causas de ceguera irreversible.
El proyecto está impulsado por la Fundación de Investigación Oftalmológica (FIO), con el patrocinio del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, y utiliza una tecnología conocida como plasma rico en factores de crecimiento (PRGF), una terapia biológica que combina propiedades antiinflamatorias, regenerativas y lubricantes.
El glaucoma afecta aproximadamente al 3 % de la población en España, lo que equivale a cerca de un millón de personas. La enfermedad se produce cuando aumenta la presión dentro del ojo debido a problemas en el drenaje del humor acuoso, lo que provoca un deterioro progresivo del nervio óptico.
Los investigadores explican que el PRGF permite crear una especie de “lágrima artificial” de alta calidad a partir de la sangre del propio paciente. Según el oftalmólogo Ignacio Rodríguez Uña, especialista en la Unidad de Glaucoma del instituto, esta terapia ya se utiliza en patologías de la superficie ocular, pero los primeros resultados en pacientes operados de glaucoma están siendo especialmente prometedores.
El objetivo de las investigaciones es desarrollar tratamientos más personalizados que ayuden a mejorar la recuperación tras la cirugía de glaucoma. Entre otras líneas de trabajo, los científicos buscan favorecer la evolución de la ampolla de filtración, restaurar la función de la malla trabecular —clave para el drenaje ocular— e identificar qué pacientes pueden beneficiarse más de esta terapia.
En paralelo, el equipo también está explorando el uso de inteligencia artificial para mejorar el diagnóstico y seguimiento de la enfermedad. A través del análisis de grandes volúmenes de datos clínicos e imágenes médicas, los algoritmos podrían detectar antes la progresión del glaucoma y ayudar a ajustar los tratamientos de forma individualizada.
Este trabajo forma parte de un estudio multicéntrico impulsado por la Sociedad Española de Glaucoma, que busca aprovechar las nuevas tecnologías para anticipar la evolución de la enfermedad y avanzar hacia una medicina más precisa.
Si estos avances se confirman en los próximos años, los especialistas creen que podrían cambiar el manejo del glaucoma, reduciendo la necesidad de cirugías invasivas y mejorando la calidad de vida de los pacientes.