Las calles de las principales ciudades españolas se han llenado este jueves de educadoras infantiles en una jornada de huelga estatal calificada de «histórica» por los sindicatos CCOO y CGT. Con un seguimiento medio que ha superado el 75%, las profesionales han denunciado el abandono institucional de la etapa educativa de 0 a 3 años. El grito unánime de «no somos guarderías, somos escuelas» ha resonado en más de 50 concentraciones, evidenciando un hartazgo profundo ante un modelo que, según denuncian, prioriza la conciliación laboral sobre el derecho a la educación de calidad.
En Madrid, Valencia, Zaragoza y otras capitales, las manifestantes han puesto el foco en la extrema precariedad salarial, señalando que muchas profesionales apenas perciben el Salario Mínimo Interprofesional a pesar de su alta responsabilidad. «Creamos sonrisas con sueldos de risa», rezaban algunas de las pancartas en Galicia, mientras que en la Comunidad Valenciana se criticaban ratios de alumnos «desorbitadas» que impiden una atención adecuada. Los sindicatos han tildado además de «abusivos» los servicios mínimos impuestos, asegurando que han intentado invisibilizar el impacto real de la protesta.
La reivindicación central de las trabajadoras es la creación de un nuevo modelo educativo que unifique los criterios de un ciclo actualmente «fracturado» entre la gestión pública y la privada. Exigen que el Ministerio de Educación tome las riendas para establecer ratios europeas y la implantación de la «pareja educativa» en las aulas. Para las plataformas convocantes, la etapa de 0-3 años es la más decisiva para el desarrollo infantil y no puede seguir tratándose como un servicio asistencial o un negocio en manos de la externalización.
A lo largo de la jornada, se han sucedido críticas directas a las administraciones por la falta de recursos y personal especializado. En regiones como Extremadura y Castilla-La Mancha, las educadoras han denunciado un «cóctel de precariedad» que afecta tanto a las condiciones laborales como a la calidad de la enseñanza. La demanda de un calendario escolar homologado al resto de etapas educativas y una inversión «real y finalista» han sido puntos clave en las lecturas de los manifiestos, buscando acabar con la discriminación histórica que sufre este sector mayoritariamente femenino.
La huelga lanza un ultimátum a las patronales y al Gobierno para sentarse a negociar de manera inmediata. El sector advierte que ha llegado a su límite y que la sostenibilidad de las escuelas infantiles depende de un reconocimiento profesional urgente. Como recordaron desde Navarra y Andalucía, cuidar la educación infantil implica necesariamente cuidar a quienes la hacen posible, garantizando que el ciclo sea universal, público y gratuito, alejándolo definitivamente del concepto de «aparcacoches» de niños.