El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvía este jueves a lanzar serias amenazas contra Irán. Esta vez, el mandatario aseguraba que las Fuerzas Armadas de su país ni siquiera habían empezado a destruir lo que queda en Irán y amenazaba con que las próximas infraestructuras objeto de ataques serían los puentes y, después, las centrales eléctricas. Y dicho y hecho.
La propia agencia de noticias iraní Tasnim ha informado de la muerte de al menos ocho personas, así como de 95 heridos, por cuenta de un ataque perpetrado contra el puente B1 de Karaj, localidad situada a unos 40 kilómetros al oeste de la capital iraní, Teherán. Las personas se encontraban celebrando el Día de la Naturaleza, de acuerdo con los medios estatales iraníes.
«El puente más grande de Irán se derrumba y ya nunca volverá a utilizarse ¡Y esto es solo el principio! ¡Es hora de que Irán llegue a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde y no quede nada de lo que aún podría ser un gran país!», advertía Trump en redes sociales, adjuntando un vídeo donde se observa un bombardeo contra un puente.
Por su parte, poco después, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, aseguraba en redes sociales que «los ataques contra infraestructuras civiles, incluidos los puentes sin terminar, no obligarán a los iraníes a rendirse».
Esta serie de ataques se da después de que el presidente estadounidense asegurara este miércoles que devolverá a Irán «a la Edad de Piedra» y que EE UU completará sus objetivos militares en unas «dos o tres semanas».