La madre de Noelia Castillo, Yolanda Ramos, ha confirmado que su hija de 25 años fue enterrada el pasado 1 de abril, cinco días después de recibir la eutanasia, en un sepelio de carácter benéfico, debido a que su padre, Gerónimo Castillo, no se hizo cargo de los gastos del funeral.
“El entierro se retrasó porque fue benéfico, ya que el padre no quiso cubrir los gastos. Finalmente pudimos gestionarlo y realizarlo durante el fin de semana”, explicó Yolanda.
Siguiendo los deseos de Noelia, el sepelio fue estrictamente privado, con asistencia únicamente de su madre, su padre, sus dos hermanas y sus respectivas parejas, además de la abuela. Yolanda confirmó que, aunque su hija había mantenido una relación complicada con su padre, Noelia decidió perdonarle antes de su fallecimiento para marcharse en paz.
Durante la ceremonia, se respetaron en todo momento las últimas voluntades de Noelia, evitando la presencia de amigos o familiares externos. La joven buscaba que su despedida fuera íntima, tranquila y sin ruidos mediáticos.
Yolanda Ramos también aseguró que ahora busca tranquilidad y espacio para asimilar la pérdida, respetando la decisión de su hija aunque personalmente nunca estuvo de acuerdo con la eutanasia. Para ella, la prioridad es mantener la memoria de Noelia con dignidad y calma, procesando el duelo lejos de la presión externa.
El caso de Noelia ha vuelto a poner sobre la mesa la importancia de los derechos del paciente, la autonomía en la toma de decisiones y el respeto a sus últimos deseos, mientras los familiares deben enfrentarse a emociones complejas y a situaciones legales y económicas que pueden complicar aún más el duelo.