El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, culminó la noche del sábado las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia del país con un discurso en el National Mall de Washington D.C. en el que volvió a cargar contra el comunismo, al que definió como un «cáncer» para el «imperio de la libertad», y aprovechó el acto para defender una de sus principales iniciativas políticas: la reforma del sistema de registro electoral.
Pese a las amenazas de lluvia y tormentas, Trump intervino durante unos 45 minutos ante miles de asistentes congregados en la capital estadounidense. En un discurso más breve de lo habitual, insistió en el mensaje que ya había lanzado la víspera desde el Monte Rushmore, presentando el comunismo como una amenaza para el país.
«A los 250 años, puede que seamos la república constitucional más antigua del mundo, pero nuestro país apenas está comenzando, porque lo mejor está por venir», afirmó el mandatario. «Las barras y estrellas acabaron arrojando al olvido al martillo y la hoz. Lo hicieron en el pasado y lo volveremos a hacer si es necesario», añadió.
Durante su intervención también rindió homenaje a veteranos de guerra, invitando al escenario a militares retirados como Arthur Rose, veterano de la Marina de 107 años y superviviente del desembarco de Normandía, y al capitán Ken Schubring, uno de los últimos supervivientes del ataque a Pearl Harbor.
Trump aprovechó igualmente el acto para reivindicar la denominada Ley SAVE America, una propuesta legislativa que obligaría a acreditar la ciudadanía para poder votar en las elecciones estadounidenses.
«Hoy nuestro país está ganando de nuevo, y estamos ganando como nunca antes. Estados Unidos ha vuelto, y queremos mantener a Estados Unidos grande. Lo haremos aprobando la Ley SAVE America», aseguró, en referencia a una iniciativa que afronta un complejo recorrido en el Congreso.
El presidente volvió además a presentarse como el impulsor de una nueva «edad dorada» para Estados Unidos y aseguró que el país afronta una nueva etapa de crecimiento y fortaleza.
«Por nuestro país, por nuestros hijos y por la causa de la libertad, vamos a llevar a nuestro país a nuevos niveles, nunca antes alcanzados. Vamos a hacerlo más grande, mejor y más fuerte», concluyó antes del espectáculo de fuegos artificiales que puso el broche final a la celebración.
La jornada festiva estuvo condicionada por una intensa ola de calor y por la amenaza de tormentas eléctricas, circunstancias que obligaron a modificar o suspender actividades en varias ciudades del país, entre ellas Washington, Boston y Filadelfia.
En la capital estadounidense, el Departamento de Bomberos y Servicios Médicos de Emergencia atendió a 51 personas por dolencias relacionadas con las altas temperaturas durante los actos organizados por la Casa Blanca bajo el programa Freedom 250. De ellas, 12 tuvieron que ser trasladadas a centros hospitalarios.