El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado el tono frente a Irán al asegurar que la Fuerza Espacial estadounidense está monitorizando mediante satélites la ubicación del uranio enriquecido iraní que, según Washington, permanece sepultado tras los bombardeos ejecutados en 2025 contra instalaciones nucleares del país.
Trump ha afirmado que se trata de unos 400 kilos de uranio enriquecido al 60%, que habrían quedado enterrados bajo los escombros de los ataques sobre centros como Fordo, Natanz e Isfahán. En particular, la mitad de ese material estaría localizada en esta última instalación, según la versión estadounidense.
Durante una entrevista televisiva, el presidente advirtió directamente a las autoridades iraníes de que no intenten recuperar ese material. “Lo tenemos vigilado. La Fuerza Espacial lo está vigilando. Si alguien se acerca al lugar, todo volará por los aires”, afirmó Trump, en un mensaje de clara advertencia militar.
En paralelo, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) mantiene cautela sobre la situación. Su director general, Rafael Mariano Grossi, ha reconocido que la falta de acceso de inspectores al terreno impide verificar con certeza los movimientos del material nuclear, aunque no existen indicios confirmados de que Irán haya iniciado operaciones para su traslado.
La agencia nuclear de la ONU considera que, en el caso concreto del uranio presuntamente enterrado en Isfahán, la situación sigue sin cambios confirmados sobre el terreno, lo que deja el análisis en un escenario de incertidumbre técnica.
El contexto se enmarca en una etapa de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán tras el último episodio de enfrentamientos, mientras continúan las negociaciones internacionales centradas en el programa nuclear iraní, uno de los principales puntos de fricción entre ambas partes.
Irán sostiene desde hace años que su programa nuclear tiene fines civiles y pacíficos, mientras Washington y sus aliados mantienen la presión para limitar el nivel de enriquecimiento y el acceso a material potencialmente utilizable para armas atómicas.