Trigos y llanuras

11 de noviembre de 2025
1 minuto de lectura
Campo de trigo. | Fuente: Istock

Hemos de procurar, mientras se pueda, recorrer trigos y llanuras para tener sólo memoria de la claridad

En su relato de Ireneo Funes, Borges quiere dejarnos constancia de lo terrible que puede ser recordar o de lo excelente que también puede serlo.

El protagonista, que desde siempre mostró una buena memoria, queda tullido por la caída de un caballo y se obliga a recordar todo lo vivido para no caer en la desesperación de la quietud. Más de ochocientas memorizaciones que va codificando en su inteligencia privilegiada con números o nombres, con fechas mezcladas entre latines que también ha aprendido en su postración.

Definitivamente Ireneo es un mártir cuando recuerda los infortunios y un hombre feliz del todo cuando acomoda a su tiempo las pasadas alegrías…

Esta vida nos señala la dirección de la inmovilidad en la osamenta, provocada por los años o los accidentes (que viene a ser lo mismo con distintos nombres). Hemos de procurar, mientras se pueda, recorrer trigos y llanuras para tener sólo memoria de la claridad; las cuevas, como las sombras, no pueden espantarse del recuerdo fácilmente.

Pedro Villarejo

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