La crisis climática es el desafío global que está marcando nuestra generación y exige de nosotros acción inmediata y compromiso. Una de las prioridades del gobierno británico durante las últimas décadas ha sido el conciliar el desarrollo económico con la protección del medio ambiente. En palabras de nuestro ministro de Asuntos Exteriores, David Lammy, la acción sobre el cambio climático es fundamental para la seguridad, prosperidad y futuro de todas y todos.
Ese compromiso se reforzó en la última cumbre de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP29), en Azerbaiyán, donde el Reino Unido anunció un ambicioso objetivo de reducción de emisiones de 81% para 2035 e hizo un llamado a otros países a sumarse a esta misión.
La acción climática es una tarea que inspira y requiere de alianzas más allá de nuestras fronteras y sectores.
Por ello, aprovechando, que el pasado miércoles 26 de marzo celebramos el Día Mundial del Clima, quisiera usar este espacio para destacar la robusta colaboración entre el Reino Unido y México en materia de acción climática. Nuestros países han demostrado cómo la cooperación internacional puede promover acciones concretas que involucran a todos los actores de la sociedad.
Juntos, hemos desarrollado soluciones innovadoras que han logrado la reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de modelos comunitarios de energía solar. Por ejemplo, a través de nuestro programa UK PACT, y de la mano de la organización civil Iniciativa Climática de México, hemos apoyado en Sonora a ejidatarios que buscan utilizar terrenos en desuso para la instalación de paneles solares que generan energía limpia para su consumo, así como ingresos adicionales para la comunidad.
El sector privado juega también un papel fundamental en esta encomienda, promoviendo el desarrollo tecnológico y movilizando inversiones hacia infraestructura sostenible.
Con el apoyo de nuestra Aceleradora de Financiamiento Climático, acompañamos a Syntropia, un emprendimiento mexicano enfocado en transformar la gestión de residuos mediante la captura de GEI provenientes de los desechos orgánicos, en la identificación de fuentes de financiamiento para crecer su negocio. Con ello, contribuyen no sólo a reducir las emisiones de los residuos que generamos, sino también generan empleos dignos, demostrando que la acción climática y el crecimiento económico pueden ir de la mano.
Es indudable que la generación de evidencia científica debe guiar nuestro actuar al enfrentar al calentamiento global y sus consecuencias. Por eso, nuestro trabajo con la academia es otro componente fundamental en esta agenda.
En alianza con la Universidad de Exeter y el gobierno de México, emprendimos una nueva etapa en la investigación del sargazo, esta alga marina cuya proliferación, debida en buena medida al calentamiento global, ha impactado al Caribe mexicano y a muchos otros países en la región.
A través de la instalación de boyas inteligentes en sitios estratégicos, científicos mexicanos y británicos podrán estudiar con precisión el funcionamiento de los ecosistemas antes, durante y después de la llegada del sargazo. Esta información permitirá tomar decisiones sobre el manejo y potencial uso de esta alga.
2025 seguirá siendo un año de hitos en la agenda climática, coronado por la celebración de la próxima cumbre climática, COP30, en Brasil.
Como lo mencionaba al comienzo, éste es un momento de acción conjunta y, desde el Reino Unido, reafirmamos nuestro compromiso de trabajar mano a mano con México por un futuro sostenible.
*Por su interés, reproducimos este artículo de Susannah Goshko publicado en Excelsior.