Se veía (de) venir

17 de agosto de 2025
1 minuto de lectura

Ya se sabe que el “de” sobra en esta frase, pero los andaluces añadimos la preposición a ver si mientras tanto se cumple la esperanza. Pocos aguardaban un acuerdo entre Trump y Putin para que el ruso dejara de una vez de avasallar sobre terrenos que no son tuyos y que sigue dispuesto a apoderarse de ellos al precio inmoral, oscuro de la muerte. Menos la suya.

Al zar no se le doblega fácilmente porque quiere apoderarse de Ucrania entera y ensanchar así su dictadura. Al docto americano, si lo sacan de sus abruptos arancelarios o de sus venganzas económicas, apenas si podrá hacer otra cosa que figurar en las listas de los que todo lo intentan a cambio de casi nada.

Mientras, el presidente ucraniano se siente zarandeado por una Europa meliflua e incapaz de poner los puntos sobre las íes. Una Europa enferma de debilidades.

Acudamos al poema de Basilio Sánchez que, si bien no añade perspectivas al compromiso de los equilibrios internacionales, nos consuela: “Aprended a cantar, que el aire es vuestro, hijo el último pájaro”.

Pedro Villarejo

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