La exduquesa de York, Sarah Ferguson, vuelve al primer plano informativo tras anunciar el cierre de su fundación benéfica, Sarah’s Trust. La decisión llega después de que se publicaran nuevos correos electrónicos que revelan contactos con Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales y fallecido en 2019. El impacto ha sido inmediato y ha reabierto el debate sobre la responsabilidad pública de las figuras conocidas.
Ferguson creó Sarah’s Trust en 2020 con una misión clara. La entidad apoyaba proyectos ligados al medioambiente, la lucha contra la pobreza extrema y la crisis alimentaria. Sin embargo, la aparición de esta correspondencia ha puesto en jaque la continuidad del proyecto y ha llevado a una decisión drástica.
Un portavoz de la fundación explicó que el cierre llega tras meses de reflexión interna. Durante ese tiempo, los responsables evaluaron distintas opciones antes de concluir que la mejor salida era poner fin a la actividad. La información fue confirmada por la BBC, que ha seguido el caso desde la publicación de los documentos.
Los correos salieron a la luz dentro de una amplia remesa de archivos hechos públicos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Entre millones de documentos, aparecieron mensajes que sugieren una relación personal mantenida en el tiempo entre Ferguson y Epstein, incluso después de que este hubiera sido condenado por liderar una red de explotación sexual de menores.
Desde la fundación han aclarado que el cierre no implica una desaparición definitiva. Sus responsables contemplan la posibilidad de una reapertura futura, aunque reconocen que el contexto actual hace imposible continuar sin que la controversia eclipse cualquier iniciativa solidaria. El objetivo, aseguran, es evitar que el ruido mediático dañe a las causas que la entidad decía defender.
El nombre de Jeffrey Epstein sigue generando una profunda conmoción internacional. Su detención en 2019 por abuso sexual y tráfico de menores y su muerte en prisión apenas un mes después marcaron uno de los mayores escándalos de las últimas décadas. A lo largo de los años, Epstein se relacionó con numerosas figuras influyentes, entre ellas el príncipe Andrés de Inglaterra, exmarido de Sarah Ferguson.
En este contexto, cualquier vínculo documentado con Epstein tiene un alto coste reputacional. Para Ferguson, la revelación de los correos supone un duro golpe a su imagen pública y a su intento de construir un perfil centrado en causas humanitarias. La presión mediática ha resultado determinante.
El cierre de Sarah’s Trust refleja una realidad cada vez más presente: las organizaciones benéficas vinculadas a personajes públicos deben cumplir altos estándares de transparencia y credibilidad. Cuando surgen dudas sobre el pasado, la confianza se resiente de inmediato.
Con esta decisión, Sarah Ferguson opta por dar un paso atrás. Busca frenar el desgaste y evitar que la polémica siga creciendo. El caso demuestra que la sombra de Epstein sigue siendo alargada y que sus consecuencias continúan afectando a proyectos y personas años después de su muerte.