Ronquidos y divorcios

2 de abril de 2025
2 minutos de lectura
Fuente: EP

Es triste reconocer que 30 de cada 100 matrimonios terminan en divorcio y, como todos sabemos, las consecuencias son lamentables

Rafael Álvarez Cordero

Mi querido viejo, tú y yo sabemos del placer de dormir, de la satisfacción de haber cumplido con las labores diarias, relajar el cuerpo, asearse y descansar en una buena cama para recuperar las fuerzas perdidas en el día.

Esto, querido viejo, ha sucedido una y otra vez a lo largo de nuestras vidas, y no me dejarás mentir si afirmo que una de las grandes satisfacciones de la vida es dormir, dormir a pierna suelta, dormir tranquilo y en paz.

Pero, como bien sabes, las cosas a veces no son como deseamos y al llegar la noche pueden surgir preguntas o problemas, discusiones y aun pleitos, que pueden ser el origen de separaciones, alejamientos y, finalmente, divorcios.

Es triste reconocer que 30 de cada 100 matrimonios terminan en divorcio y, como todos sabemos, las consecuencias son lamentables para él, para ella, para los hijos y demás familiares.

Pero ahora, querido viejo, no quiero abordar las causas de los divorcios, (problemas financieros, diferencias de gustos, hastío, riñas, gritos, enojos, violencia, qué sé yo) lo que te quiero señalar es que hay algo que puede propiciar un divorcio: el ronquido.

¿Cómo es que roncar puede separar a una pareja que se quiere bien?, ¿cómo es que el ruido de alguien dormido puede atormentar al compañero o compañera hasta el límite?

La realidad es que nuestro cuerpo se relaja al dormir, los músculos se aflojan, los huesos flotan en el sueño y la mandíbula se abre, lo que da lugar a esos gruñidos, aullidos, gritos incluso, que no dejan dormir.

Y me atrevo a afirmar, querido viejo, que, en más de una ocasión, el divorcio llega después de días y meses de quejas porque no se puede dormir tranquilo o tranquila oyendo tales exclamaciones durante horas y horas.

Pero, querido viejo (espero que no sea tu caso), si sabes de alguien que se queja de los ronquidos, dile que desde hace tiempo hay diversos métodos para evitar esos ruidos tremendos, esos ronquidos mortales.

Desde que en mi casa mi padre roncaba a veces, aprendió a usar unas tiras que se colocaban en la nariz con algo, creo que era eucalipto. Nunca fue muy roncador, pero lo recuerdo con cariño.

Pero ahora hay toda un industria al respecto: boquillas de todos tamaños para evitar que se abra la boca, anillos magnéticos (¿?), parches dilatadores de la nariz, clips magnéticos antirronquido(¿?), conos de silicona para la nariz y máscaras antirronquido ajustables.

Como ves, querido viejo, es posible que quien está leyendo esto compre lo que necesita, deje de roncar y salve su matrimonio.

Ciertamente hay otras formas de evitar los divorcios, pero eso es asunto de los consejeros matrimoniales.

Por su interés reproducimos este artículo de Rafael Álvarez Cordero publicado en Excelsior.

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