Un falso anuncio de empleo como cuidadora de personas mayores fue el anzuelo que utilizó una organización criminal para captar a sus víctimas. La Policía Nacional ha desarticulado esta red de trata en Parla y ha liberado a nueve mujeres que eran explotadas sexualmente.
Los responsables publicaban anuncios en páginas web en los que ofrecían supuestos puestos de trabajo cuidando a personas mayores. En cuanto la víctima llegaba al domicilio, la organización le retiraba el pasaporte y comenzaban las coacciones y amenazas para obligarla a prostituirse.
Ocho personas, cuatro hombres y cuatro mujeres, han pasado ya a disposición judicial por estos hechos. Se les investiga por organización criminal, trata de seres humanos con fines de explotación sexual, delitos relativos a la prostitución, contra la salud pública y de favorecimiento de la inmigración clandestina.
El inmueble estaba pensado para exprimir al máximo el negocio. Las víctimas malvivían hacinadas en una buhardilla sin ventilación, sin ningún tipo de intimidad y con la obligación de estar disponibles a cualquier hora del día.
Tampoco podían elegir a los hombres que las visitaban. Además, la organización las forzaba a ofrecer y consumir drogas junto a los clientes.
La falta de espacio y de camas obligaba a algunas mujeres a pasar la noche, e incluso a atender a clientes, en el baño o en la terraza de la vivienda. El resto del tiempo tenían prohibido tumbarse en las camas destinadas al trabajo.
A la explotación sexual se sumaba un sistema de cobros abusivo. Las víctimas debían abonar diez euros diarios por la limpieza y otros gastos de mantenimiento, pactados de forma verbal y aprovechando su vulnerabilidad.
La Policía abrió la investigación en julio, al detectar indicios de esta red de trata sexual en un piso de Parla. Las pesquisas revelaron que cinco personas, dos hombres y tres mujeres, controlaban a las víctimas e imponían sus condiciones mediante métodos coercitivos.
Dos mujeres más, de la máxima confianza de los cabecillas, se ocupaban de suministrar sustancias estupefacientes a los clientes que las solicitaban.
Los agentes entraron y registraron el piso-prostíbulo el pasado 9 de septiembre, fecha en la que quedó clausurado. Ese mismo día detuvieron a cinco personas, tres hombres y dos mujeres; al día siguiente localizaron y arrestaron a otras tres.
En el registro, la Policía incautó siete teléfonos móviles usados para concertar citas, un terminal de punto de venta y 3.000 euros en efectivo. También se intervinieron pequeñas cantidades de hachís, marihuana y sildenafilo, junto con medicamentos y documentación diversa.